Valorar oportunamente el neuro desarrollo de niños desde los primeros meses de vida permite identificar oportunamente posibles alteraciones
“Si un niño a sus 4 meses de vida, tal vez, no sostiene su cabeza, ya es un dato de alarma, si a los 3 meses el bebé no logra fijar la mirada, es un dato de alarma, algún bebé ya lograba sentarse y de repente pierde la habilidad, son datos de alarma que tienen que ser valorados. El platicar, el jugar”
Así lo dijo la doctora Kim Díaz, adscrita al Hospital de Pediatría del Centro Médico Nacional Siglo XXI del IMSS
¿Cuáles son las áreas del desarrollo que se valoran en los primeros 3 años de vida?
El neuro desarrollo comprende los procesos que niños adquieren conforme crecen
“Son cuatro áreas principales que valoramos, la motricidad, parte fina y parte gruesa, de lenguaje, sobre todo comunicación cognitiva, sobre todo lo que respecta a solución de problemas y el área socio-emocional”
De acuerdo con la doctora Kim Díaz, adscrita al Hospital de Pediatría del Centro Médico Nacional Siglo XXI del IMSS, no todos los niños adquieren las habilidades exactamente al mismo tiempo; sin embargo, existen indicadores que pueden representar una señal de alerta y requieren valoración médica
“Hay que aprovechar esos primeros años, que son fundamentales para la plasticidad cerebral, confíen en su instinto hay áreas de oportunidad de intervención, neurólogo pediatra, con rehabilitación, fisioterapia, que no los abandonen”
En el caso del lenguaje, la especialista señaló que también debe prestarse atención a la ausencia de palabras o de avances esperados conforme a la edad. Por ejemplo, si un niño alrededor del año y medio aún no comienza a hablar, es conveniente consultar con su pediatra para determinar si requiere una valoración más específica.
También, el contacto visual, la comunicación y la interacción cotidiana son elementos importantes para el desarrollo infantil. Desde los primeros días de vida, las madres, padres y cuidadores pueden contribuir mediante acciones sencillas como hablar con los pequeños, responder a sus expresiones, jugar con ellos, leerles y brindarles afecto.
La especialista hizo énfasis en la importancia de recuperar el juego como una actividad cotidiana dentro de la familia y limitar el uso de dispositivos electrónicos, debido a que una pantalla no puede sustituir la interacción, comunicación y vínculo que se establece entre niños y las personas que los rodean.








