La inteligencia artificial progresa a gran velocidad y su presencia en la vida cotidiana es cada vez más común. Sin embargo, junto a sus ventajas también aumentan los peligros. En esta ocasión se aborda una práctica preocupante que ya ha encendido las alarmas: la elaboración de imágenes íntimas falsas sin autorización, una conducta que actualmente se reconoce como una forma de violencia digital.
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