En medio de gritos de exigencia de justicia tanto para Juan Jesús “N” como para Edith Guadalupe, se realizó la audiencia de término…
Apenas hace unas horas la Fiscal capitalina, Bertha Alcalde Luján, informaba que Edith Guadalupe habría sido asesinada entre las 16:23 y 17:44 del miércoles 15 de abril, 81 minutos que habían permanecido apagadas por manipulación de Juan Jesús; afirmó que otro vigilante había declarado que el ahora vinculado a proceso había lavado la caseta de vigilancia, algo que era inusual; señalaba además que la joven de 21 años habría muerto por las heridas que le produjo su atacante con un desarmador, que luego encontraron en el drenaje. Todo dijo la funcionaria, eran acusaciones sólidas basadas en peritajes. Todo esto fue refutado por la defensa de Juan Jesús, durante la audiencia de continuación.
Este miércoles, un juez de control resolvió vincular a proceso a Juan Jesús “N” por el feminicidio de Edith Guadalupe, y resolvió otorgar un periodo de tres meses para el cierre de la investigación complementaria, tiempo que deberá pasar al interior del Reclusorio Norte, luego de que también le dictada la medida cautelar de prisión preventiva oficiosa.
A la salida de la audiencia, la defensa del vigilante, adelantó que promoverá un amparo contra la prisión preventiva oficiosa, y reiteró las inconsistencias en las acusaciones de la Fiscalía capitalina. Al respecto, el perito independiente Salvador Martínez, criticó que mientras se afirma que el arma de muerte fue un desarmador, los análisis muestran que se trató de un cuchillo.
“Un desarmador en forma de cruz. La causa es que no fue así. La causa de muerte fue por un instrumento punzocortante como es un cuchillo, que fue el instrumento que mató a la hoy femenina, y esto lo argumentamos con el propio protocolo de necropsia. El protocolo de necropsia nos habla que la herida mortal tenía un ángulo agudo y un ángulo romo. El único instrumento que ocasiona esta lesión son instrumentos que tienen un filo y un borde romo, los cuchillos”.
Por otra parte, destacaron que “los fenómenos de degradación del cuerpo” no corresponden con el periodo de 38 horas que transcurrió, entre la muerte de Edith Guadalupe, y el momento en que fue localizada.
“Ella es localizada 38 horas después. Los fenómenos cadavéricos que describen en el protocolo de necropsia no guardan correspondencia con la fecha de muerte. Y en segunda, controvertimos que es imposible que un perito en materia de criminalística de la Fiscalía, 38 horas después de muerte, encuentre manchas hemáticas rojas; porque la sangre se va degradando, se va oxidando y nunca las vamos a encontrar 38 horas después rojas, las vamos a encontrar negras, quebradizas, imposibles de identificar”.
Previo a la audiencia, la mamá y defensa de Juan Jesús “N”, reiteraron que es inocente y lo quieren inculpar sin pruebas contundentes.
Tras señalar que su hijo se encuentra desesperado y con mucho miedo, la señora Claudia afirmó que Juan Jesús “N”, no tenía las claves para apagar las cámaras del edificio.
“Incluso él me hizo el comentario: Mamá, ¿cómo voy a pagar yo las cámaras si yo no sé ni las contraseñas de las cámaras? No sé moverle a los monitores. Es mi primer trabajo como monitorista, porque sí ha trabajado de seguridad privada, no es en la primera empresa que trabaja como seguridad privada. Dice: Pero como monitorista dice que es la primera vez, yo ni le sabía mover a esas cosas, mamá”.
Por su parte, el abogado, Julián Octavio González Velázquez, detalla que entre las pruebas a favor de su cliente, están varios dictámenes periciales independientes que muestran que no apagó las cámaras sino que el disco duro habría fallado.
“Vean que no hubo un borramiento, sino que el disco estaba fallando. Fue este… algo súbito de que muy probablemente el disco ya estaba viejo. No fue que un humano lo haya manipulado; eso se puede comprobar con vocabulario o idioma de computadora”.
Al mismo tiempo, el abogado afirma que en la carpeta de investigación, no existe la declaración de otro vigilante afirmando que Juan Jesús limpio o lavó la caseta el día de los hechos, así como tampoco hay pruebas de que su cliente hubiera citado ahí a Edith Guadalupe, bajo el supuesto de una entrevista de trabajo.



