La polémica campaña de ropa protagonizada por la actriz estadounidense Sydney Sweeney llevó a que la marca American Eagle saliera a aclarar que su objetivo no era perpetuar la idea de la superioridad de razas, sino únicamente vender pantalones.
Lo que pasó fue que los anuncios hacen alusión a la campaña de los años 80 realizada por Brooke Shields con otra marca de ropa. Además se jugó con las palabras en inglés “jeans”, es decir, pantalones vaqueros; y “genes”, en alusión a la herencia genética.
Usuarios en las redes determinaron que esta publicidad es una reafirmación de la superioridad genética blanca, lo que motivó hasta compararla con propaganda nazi y teorías supremacistas.
Aunque la marca salió a hacer su aclaración, la polémica en redes continúa.








