El presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) Juan José Sierra afirmó que la reducción de la jornada laboral debe implementarse por etapas, con base en evaluaciones periódicas, acompañamiento técnico y diálogo tripartito. Es indispensable que se respeten las diferencias sectoriales y se definan esquemas de flexibilidad.
En este sentido propuso que se establezcan mecanismos de apoyo para las MiPyMEs, las cuales serían las más impactadas por una transición sin planeación.
“Si México progresa hacia una reducción de jornada sin considerar estos factores, podría afectar gravemente la formalidad, la productividad y la estabilidad de millones de trabajadores. El impacto sería particularmente grave en las MiPyMEs, donde trabajan más de 7.3 millones de personas que laboran más de 40 horas semanales3. Cualquier transición debe partir de estas realidades estructurales y evitar una implementación que derive en informalidad, despidos o deterioro de las condiciones laborales”.
Agregó que la Recomendación 116 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) establece principios fundamentales: reducción paulatina sin afectar ingresos, acompañamiento a sectores vulnerables, y equilibrio entre bienestar y sostenibilidad económica, por lo que propuso que nuestro país construya su propia ruta, reconociendo su diversidad productiva y diseñando un modelo flexible que resguarde el empleo formal.
”Para incentivar el cambio hacia una jornada reducida sin afectar el ingreso neto de las y los trabajadores ni sobrecargar a las empresas, proponemos dos medidas complementarias: la deducibilidad al 100% de las prestaciones laborales y una revisión de los esquemas del ISR y el subsidio al empleo. Estas acciones permitirán fortalecer la formalidad y proteger la capacidad adquisitiva de los trabajadores, al tiempo que brindan sostenibilidad financiera a las unidades productivas”.








