La Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX) rechazó la eliminación del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), ya que con su desaparición confirma un patrón: borrar al árbitro que contradice el discurso oficial.
Y transferir sus funciones al INEGI implica confundir dos tareas distintas. El INEGI genera datos; el Coneval evaluaba políticas públicas. Una cosa es contar, otra es analizar impacto.
El organismo patronal explicó que la especialización del Coneval permitió identificar qué programas funcionaban y cuáles no. Eliminar esa capacidad técnica abre la puerta a decisiones sin fundamento, basadas en popularidad y no en resultados. Lo que no se evalúa con autonomía, se convierte en propaganda.
La Coparmex advirtió que
la eliminación del Coneval se suma a una ofensiva más amplia contra los organismos autónomos, el debilitar
instituciones autónomas solo sirve para concentrar el poder y silenciar las voces incómodas. No hay justificación técnica ni financiera.
En este sentido detalló que su operación representa apenas el 0.05% del presupuesto federal. El costo de desaparecerlo es altísimo en términos de información confiable, legitimidad democrática y bienestar social.
Por último la Coparmex precisó que no aceptará retrocesos disfrazados de reformas, ya que México necesita instituciones fuertes, no obedientes. “La evidencia debe prevalecer sobre la narrativa. Y el combate a la pobreza exige algo más que discursos: requiere datos sólidos, evaluaciones imparciales y políticas públicas que funcionen. Sin el Coneval, esa ruta queda en entredicho”, afirmó.



