El presidente de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC) Cuauhtémoc Rivera, advirtió que aunque el “Buen Fin” se presenta como un motor de reactivación económica, en la práctica fomenta una cultura consumista que, con frecuencia, privilegia lo suntuario sobre lo necesario.
“Sin embargo, no todo lo que brilla es oro: ANPEC lleva tiempo señalando las prietitos en el arroz de este jolgorio consumista. En primer lugar, se promueven compras por impulso. Se ofertan tecnologías obsoletas con rebajas aparentes; de igual forma, se publicitan ventas a meses sin intereses, cuando, en la práctica, el financiamiento termina incluido en el precio final”.
Advirtió que las deudas y compromisos acumulados durante el Buen Fin alimentan la temida “cuesta de enero”: con el pago de tarjetas, compromisos navideños y servicios que se acumulan justo cuando los ingresos pueden ser menores.
Explico que en esta ocasión serán cuatro días, durante los cuales los comercios participantes promocionan ofertas para concretar ventas previas a la temporada del aguinaldo navideño, mientras que el gobierno federal apoya con anticipos relacionados con el pago de aguinaldos, lo que facilita la implementación de esta jornada de consumo.
El presidente de la ANPEC agregó que no han sido pocas las ocasiones en que no se honran las garantías de los electrónicos comprados; tampoco siempre se asume la responsabilidad por los riesgos que ocurren al surtir la mercancía, como productos golpeados o empaques abiertos al recibirlos.
“Todas estas prácticas comerciales y otras más se han repetido a lo largo de las quince ediciones del Buen Fin. Las promociones generan una confianza de consumo muchas veces artificial: los mensajes publicitarios alientan compras por impulso que no reflejan la capacidad real de gasto de los hogares”.
El presidente de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC) recordó que a este escenario de consumismo, se suman el cobro de más y nuevos impuestos a partir de enero del 2026 en bebidas azucaradas y productos de tabaco, que reducirán aún más el poder adquisitivo y afectarán, de forma directa, las ventas y márgenes de utilidad del pequeño comercio.
Por todo ello, dijo que al final del Buen Fin, los consumidores llegan al pequeño comercio para comprar productos esenciales, pero sin dinero, por lo que con frecuencia terminan pidiendo fiado en las tienditas.
Por último afirmó el líder de los comerciantes, afirmó que no hay un clima propicio para compras por impulso. Antes, al contrario, exige planear el gasto y consumir con responsabilidad. Son tiempos, dijo, de “vacas flacas ante el momento económico que vive nuestro país”.


