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viernes, octubre 23, 2026
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Estafas románticas: cuando el amor cuesta caro

Experto de la IBERO alerta sobre la manipulación emocional y financiera.

Alfonso “N”, conocido como el “Estafador de Bumble”, se encuentra en el centro de una investigación por presuntos fraudes contra más de 15 mujeres que lo conocieron mediante aplicaciones de citas. El hombre compareció ante un juez en el penal de Barrientos, en Tlalnepantla, Estado de México, el 20 de octubre.

De acuerdo con los testimonios de las denunciantes, Alfonso “N” utilizaba distintas identidades, entre ellas Baruc, para presentarse como un hombre de ascendencia italiana. Después de ganarse la confianza de sus parejas, presuntamente les pedía préstamos de entre 60 mil y 500 mil pesos. Una de las mujeres afirmó haber perdido 168 mil pesos y relató que el acusado habría fingido un secuestro para justificar su desaparición.

Más allá del proceso judicial, el caso permite analizar cómo el enamoramiento puede convertirse en una herramienta de manipulación. El maestro Isaac Torres Gómez, académico del Departamento de Psicología de la Universidad Iberoamericana (IBERO), explica que quienes cometen estos engaños pueden aprender a identificar a personas que buscan establecer vínculos afectivos rápidamente y aprovechar esa disposición para solicitarles dinero. Cuando una relación avanza con rapidez, las emociones intensas pueden dificultar que una persona evalúe los riesgos financieros.

El especialista advierte que una idea cultural del amor romántico también puede favorecer estos fraudes: creer que querer a alguien significa ayudarle sin condiciones, incluso a costa de los propios recursos. “Una forma de amar es apoyar incondicionalmente a la otra persona”, explica Torres Gómez al describir una creencia que puede llevar a aceptar peticiones económicas que, en otras circunstancias, se cuestionarían. El problema surge cuando esa disposición se utiliza deliberadamente para obtener dinero mediante falsas emergencias o dificultades financieras.

El daño no termina con la pérdida económica. Las víctimas pueden experimentar vergüenza, ansiedad, depresión y desconfianza, además de cuestionar su propio criterio con pensamientos como “¿cómo pude caer?” o “¿cómo no me di cuenta?”. “Cuando nos empezamos a enjuiciar o a criticar o hacer muy duros, pues va a pegar en cómo nos percibimos”, señala el académico. Por ello, subraya que la responsabilidad corresponde a quien comete el engaño y no a quien confió en una relación que consideraba auténtica.

Para prevenir estas situaciones, Torres Gómez recomienda establecer límites financieros desde el inicio y no asumir que demostrar amor implica entregar los ahorros, endeudarse o resolver todos los problemas económicos de la pareja. Si una persona conocida recientemente solicita una cantidad importante, aconseja detenerse, verificar la situación y evaluar las consecuencias antes de transferir dinero. “Una forma de amar distinta es saber que cada quien tiene sus recursos”, sostiene.

El especialista también invita a cuestionar las expectativas de género que relacionan la masculinidad con el poder de obtener beneficios de otras personas y que, por otro lado, esperan que las mujeres se sacrifiquen por quienes aman. La prevención, concluye, no implica renunciar a las aplicaciones de citas ni desconfiar de todo el mundo, sino conocer a las personas gradualmente, combinar las emociones con una evaluación racional de los riesgos y buscar acompañamiento psicológico si el engaño deja consecuencias emocionales difíciles de superar.

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