Su padres lo bautizaron como Edson Arantes do Nascimento, su tío Jorge le puso Belé, que después se deformó en Pelé, pero el mundo lo conoció como “O Rei” (El Rey), considerado el mejor jugador de toda la historia del futbol.
Nacido el 23 de octubre de 1940 en Tres corazones, en el estado de Minas Gerais, Pelé traía el futbol en la sangre, su padre, João Ramos do Nascimento “Dondinho”, jugó con el Atlético Mineiro, con una muy corta trayectoria debido a una lesión en la rodilla.
“O Rei”, que en su infancia fue conocido como “Dico”, formó un equipo con sus amigos en Baurú, donde logró el título de la ciudad, de ahí comenzó en las fuerzas básicas del conjunto Baquinho, dirigido por el ex mundialista Waldemar de Brito, quien le recomendó a María Celeste Arantes, madre de Pelé, que se fuera a la localidad de Santos en Sao Paulo, para jugar con el equipo de ese sitio.
Fue así como ingresó a las fuerzas básicas del “alvinegro” con el que debutó en un partido oficial el 26 de abril en 1957 a la edad de 16 años, temporada en la que fue campeón de goleo con 41 anotaciones en 38 juegos.
Pese a que recibió ofertas de equipos de Europa, la playera de Santos fue la única que vistió en Brasil hasta 1974, equipo del que se despidió con más de 1,087 goles y 6 títulos nacionales, 2 Copas Libertadores y 2 Copas Intercontinentales.
En el ocaso de su carrera militó para el Cosmos de Nueva York, en la Liga Norteamericana de Futbol (NASL), equipo con el que logró un título.
Con la “verde-amarelha”
Brasil se consagró tricampeón entre 1958 y 1970, algo que quizá no hubiera logrado sin Pelé, quien a meses de haber hecho su debut fue llamado por el técnico Vicente Feola para un par de juegos amistosos ante Argentina en los que anotó gol en cada uno.
Considerado para Suecia 58, “O Rei” debutó en el tercer partido de la primera fase y su primer gol fue en cuartos de final ante Gales y que significó el de la victoria. Ya en semifinales marcó 3 en el triunfo sobre Francia.
En la final anotó el tanto el definitivo sobre Suecia con una gran jugada individual que es considerado uno de los mejores goles en estos torneos, para así cumplir la promesa que le hizo a su padre, luego de la derrota de Brasil en 1950 con el “Maracanazo”.
En Chile 1962 llegó con una gran carga de partidos, por lo que solo jugó 2 partidos, 1 ante México en el que anotó un gol y ante la desaparecida Checoslovaquia. Pese a su ausencia la “canarinha” ganó el bicampeonato.
Para Inglaterra 1966 el cuadro sudamericano fue eliminado en la primer ronda y Pelé recibió un constante castigo por parte de los rivales. Tras esta competencia el astro renunció a la Selección de Brasil.
Dos años después recapacitó y fue en 1969 cuando se puso nuevamente la “verde-amarelha” para jugar la Justa Mundialista de México en 1970, en la que se vio a un Pelé maduro, inteligente y todavía con una gran potencia física.
Tras superar la primera fase, eliminaron a Perú y a Uruguay, para disputar la final en el estadio Azteca ante Italia, juego que Brasil ganó 4-1 y en el que Pelé abrió el camino de la victoria, para darle a Brasil su tercer título mundial y consagrarse como el mejor futbolista de todos los tiempos.
Por Ricardo Blancas Avalos e imagen de MEXSPORT








