Los Green Bay Packers y los Dallas Cowboys fueron partícipes de uno de los mejores juegos en tiempos recientes. En el juego del domingo por la noche de la Semana 4 de la NFL, Empacadores y Vaqueros no decepcionaron a nadie, ya que el marcador final fue 40-40 en el AT&T Stadium.
Este partido también marcaba el regreso del defensor estrella Micah Parsons a territorio vaquero tras su escandalosa salida de la franquicia.
Un juego donde ambos equipo superaron las 400 yardas totales, 300 yardas por pase y 100 yardas por tierra. Un verdadero espectáculo para los aficionados presentes y todos los televidentes.
Dallas llegaba con muchas dudas
El equipo de la Estrella Solitaria, llegaba a este enfrentamiento con muchas dudas, tanto en ofensiva como en defensiva. La parte liderada por Dak Prescott jugó sin su receptor estrella CeeDee Lamb, quien sufre de un esguince de tobillo y su guardia Tyler Booker. Por lo que el funcionamiento de la ofensiva esta en duda.
Por el otro lado, la parte defensiva de Dallas es la más criticada del equipo, pues llegaban a este juego después de haberle permitido a Caleb Williams y los Chicago Bears 31 puntos, casi 300 yardas vía aérea con 4 pases de touchdown.
Green Bay con una espina clavada
El equipo de los Cabezas de Queso tenían una espina clavada en el orgullo. Llegaban al partido después de haber perdido su invicto en la semana 3 en contra de los Cleveland Brown 10-13.
Por lo que una victoria frente a los Vaqueros era vital para no perderle el paso a los Detroit Lions en la pelea por la cima de la División Norte de la Conferencia Nacional. Quienes habían ganado más temprano 34-10 a los mismos Cleveland Browns.
Duelo de poder a poder
El juego fue, en términos americanos, un verdadero “shoot out”. Fueron los visitantes quienes rompieron el cero, anotando 7 en el primer cuarto. En el segundo cuarto, la pólvora se calentó mucho más, ya que Dallas anotó 16 puntos, por 6 de Green Bay.
Para la segunda mitad se fueron con todo por la victoria, cada uno anotó 7 en el tercer cuarto, mientras que el último cuarto Dallas anotaría 14, por 17 de Green Bay, lo que ocasionaría que nos fuéramos a tiempos extras.
Los Cowboys tendrían la primer ofensiva, donde anotaron 3 puntos. Para seguir con vida o inclusive ganar el juego, los Packers tendrían que anotar 3 o 7. Un muy mal manejo del reloj por parte del QB Jordan Love, casi pierden el juego; ya que cuando quedaba 1 segundo en el reloj, los empacadores anotan e gol de campo que empataba el marcador y dictaba el final del encuentro.
Dallas llega a un récord de 1-2-1, mientras que Green Bay se queda con la marca de 2-1-1.
Por José Ignacio Olvera Núñez e imagen de Javier Gamez Espinosa/ACIR Deportes



