Una ofrenda no solo lleva flores, veladoras y recuerdos; también guarda historias, abrazos que extrañamos y amor que permanece. En este Día de Muertos, dedicar un altar es volver a encontrarnos, aunque sea por un instante, con quienes dejaron una huella imborrable en nuestra vida.
Foto: Lalo González / Grupo ACIR



