El 19 de septiembre de 1985 es una fecha marcada por la tragedia que significó el terremoto que azotó a la Ciudad de México (CDMX), pero también provocó el surgimiento de los Topos, elementos especializados en el salvamento de personas y en la cultura de la protección civil que rápidamente se convirtieron en ‘héroes’ anónimos.
Luego del sismo de hace 40 años, policías y militares se encontraban rebasados, por lo que los propios ciudadanos se metieron entre los escombros para rescatar a las personas que estaban atrapadas, ahí comenzaron a nombrarlos como ‘Topos’, contó en entrevista con 88.9 Noticias, Iván Barrientos, integrante de la Brigada de Rescate Topos Tlatelolco.
“Los primeros respondientes regularmente fueron vecinos en el edificio Nuevo León de Tlatelolco, en el Hotel Regis, en otras partes del Centro y los individuos que comenzaron a participar en estos rescates fueron nombrados por algunos medios como los topos porque hacían esta actividad de meterse por debajo del escombro, antes de retirarlo, para urgir la parte del rescate de personas que estuvieran todavía vivas”.
A partir de 1986, los Topos comenzaron a profesionalizarse y formalizarse en distintas asociaciones civiles, además de establecer comunicación con las instituciones gubernamentales para atender emergencias tanto en el país como en el extranjero.
“Los topos son un referente con respecto a la protección civil en México, pero también en el mundo porque es justamente en los ochentas cuando se da está formalización y profesionalización de los servicios de emergencia y rescate”.
Pero los Topos no solo atienden sismos, también participan en otro tipo de desastres y emergencias como inundaciones, deslaves, incendios, entrenamiento de perros de rescate y la formación de nuevas generaciones de elementos para actuar ante este tipo de situaciones, expresó Iván Barrientos, quien es Topo desde 2006.
“Lo importante sería trasladar a las nuevas generaciones esta importancia en cuanto a la prevención y formarnos en los protocolos certificados de rescate por ser un país sísmico, porque esta actividad sísmica es global, porque los desastres naturales cada vez son mayores con el cambio climático”.
Actualmente, alrededor de 40 personas integran las filas de la Brigada de Rescate Topos Tlatelolco, por lo que esperan que crezca el número de elementos dedicados al salvamento de personas y protección civil.
Además, es una labor voluntaria, por lo que no se percibe un sueldo. De esta forma, los Topos se sostienen de donativos, de forma que estos adquieren una mayor importancia.
“La ayuda de los donativos es muy importante porque nos permite tener los recursos para movilizar a los compañeros. Ahora, esto es una actividad voluntaria, es decir, no percibimos un sueldo ni siquiera como individuos de la brigada”.
En este sentido, cada persona pone sus propias herramientas de rescate al servicio de la comunidad cuando ocurren este tipo de emergencias como terremotos, deslaves u otro tipo de desastres naturales.
“Nosotros ponemos nuestros propios cascos, nuestras propias botas, guantes, todo lo compramos de nuestro propio bolsillo. Incluso uno de los requisitos para entrar a la Brigada es que tengas una profesión y no vivas del rescate”.
Para Iván, integrante de los Topos, esta labor consiste en una forma de apoyar a la sociedad, en una convicción que comparte con otros compañeros que forman parte de la Brigada.
“Para mí, más que algo impuesto, es una convicción interna en la cual veo que, algunos compañeros, tienen esa misma inquietud de seguir apoyando a la sociedad y podemos integrarnos mejor y protegernos entre todos”.








