De nueva cuenta el bajo puente de La Concordia, en Iztapalapa, fue cerrado a la circulación desde la tarde de este martes luego de que se formó un socavón que puso en riesgo a un sinnúmero de automovilistas.
La oquedad se encuentra casi a la mitad de la curva —a menos de 30 metros donde la pipa de gas se volcó el pasado 20 de septiembre—, en el carril derecho y a unos cuantos centímetros del muro de contención.
De acuerdo con la alcaldía, presenta 1.5 metros radial, 2 metros de profundidad y una proyección de agrietamiento de 6 metros que cruzó por debajo el muro de contención hasta el área verde. Además, se señaló que cuenta con una trayectoria de la grieta que mide 138 metros que está marcada en el Plan de Riesgos de la capital, por lo que, cerca de las 22:00 horas, una brigada de la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil (SGIRPC) arribó al punto con un georadar para realizar un estudio de suelo.
También llegaron ingenieros de la Secretaría de Gestión Integral del Agua (Segiagua) y elementos de la subsecretaría de Control de Tránsito, quienes instalaron dovelas y una malla para cercar el socavón a 4 metros de radio. Si bien, ninguna autoridad dio una explicación técnica que cómo se reparará el asfalto ni en cuánto tiempo llevará, se informó que se inyectará tepetate fluido:
“Se va a hacer el tratamiento de grieta; se va a abrir para revisar bien. Se va a inyectar tepetate fluido para rellenar todo el huequito que hay abajo […] Se requiere una retroexcavadora, el tepetate y la geomembrana”, declaró brevemente un ingeniero de Segiagua.
¿Cuál fue la causa?
La alcaldía Iztapalapa aseguró que no se trata de una falla por drenaje o tubería de agua y que la aparición de la grieta es producto de una trayectoria de agua pluvial, que busca su cauce, y no tiene ninguna relación con el flamazo de la pipa.
Al respecto, Ismael Vieira y Felipe Ramírez, quienes viven en las inmediaciones, señalaron que justo debajo de donde se ubica la oquedad sí había una tubería de asbesto que servía como desagüe pluvial entre las áreas verdes del distribuidor; sin embargo una salida fue tapada a partir de la construcción del Trolebús Elevado. Desde entonces, sirvió de guarida para los indigentes de la zona:
“Sí, te digo que ahí era un túnel, que pasaba antes cuando llovía, pasara el agua de lado a lado, para que no se encharcara, como de un metro más o menos (de anchura). Mucha gente se metía a dormir, también a drogarse”, “En ese tubo se almacenaba lo que viene siendo lodo con basura, había hasta animales muertos, e incluso, se metían personas en situación de calle a consumir su droga”, refutaron respectivamente.
Mientras tanto, permanecerá cerrada, de forma indefinida, la incorporación con dirección a Chalco y la autopista México-Puebla. Los automovilistas tienen que seguir por la calzada Ignacio Zaragoza, dar vuelta a la derecha en la avenida Octavio Paz y brincar a la zona de Amador Salazar para regresar en “U”.
En lo que va del año se han formado en la CDMX al menos 167 socavones sobre vialidades primarias y secundarias, siendo Iztapalapa y Gustavo A. Madero las más afectadas, según Segiagua. El 89% están asociados a fugas en el sistema de drenaje y en la red de agua potable.








