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“Se ha perdido la tradición”: Cae venta de atuendos y composturas de figuras del Niño Dios por el Día de la Candelaria 

La venta de vestimentas y las composturas de las figuras del Niño Dios, en el marco del Día de la Candelaria, registran una caída este año, aseguraron comerciantes durante un sondeo realizado por 88.9 Noticias en la CDMX y el Estado de México.

Aunque la tradición católica marca que el 2 de febrero los fieles deben acudir a la presentación del Niño Dios a las Iglesias, 40 días después de su nacimiento, para lo que es vestido de algún santo o con un ropón, detallaron que la costumbre se ha perdido en los últimos años.

Por lo menos los últimos dos años se ha observado una disminución en la afluencia de gente para comprar figuras, vestirlas o repararlas, contó Luis, quien se dedica a esta actividad desde hace más de 10 años.

“Se acercan menos este año, casi no se vendieron mucho los vestidos, los Niños Dioses. Hace dos años sí, tres años, pero el otro año y este como que ya no mucho, se ha perdido la tradición”.

Incluso, expresó que existían más personas que se dedicaban a la reparación y ‘no se daban abasto’ por la alta afluencia de quienes acudían con su Niño Dios.

“Hace 10 años, 15 años, no, hombre no, no se daban abasto, teníamos como cinco, seis señores reparando y reparando. Ya no hay ni uno, ya no se reparan mucho los niños. Se va perdiendo la tradición”.

De ’San Juditas Tadeo’, San Charbel, el Niño Doctor, Ángeles y los ropones, son los atuendos más demandados. Sin embargo, este último es el que recomiendan en Iglesias, dijo a 88.9 Noticias la señora Erika, quien vende las vestimentas en conjunto con una parroquia.

Nos dan instrucciones de que los tenemos que vestir con ropón, porque el niño pues es Dios, es Jesús, pero hay gente que, pues no, ¿verdad? No entiende y entonces pues lo visten de futbolistas, lo visten de santos y todas esas cosas, pero bueno, ahora sí que cada quien su creencia”.

Los vestidos alcanzan precios de entre 100 y 400 pesos, dependiendo de los materiales, los bordados y los accesorios.  Los que más los adquieren son personas mayores, en un contexto en el que peligra la tradición.

“Normalmente las personas que más vienen a vestir a los niños, pues sí son los abuelitos, las mamás, las personas mayores, porque exactamente los jóvenes no se acercan a nada de esto”

El llamado de los fieles, como la señora Lourdes, es continuar con la tradición, que a ella le inculcaron sus padres y se sostiene gracias a la fe.

“Que no pierdan la tradición porque a nosotros nos la dejaron nuestros padres, nuestros abuelos. Entonces, que la sigan, que la sigan, porque es tener fe en los niños y para mí es una fe que conservamos por nuestros papás y nosotros mismos”.

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