La percepción del entorno es fundamental en el comportamiento humano, por lo que los espacios deteriorados, descuidados, sucios, abandonados pueden propiciar un incremento de la criminalidad o conductas antisociales.
Así lo demostró un experimento, conocido ‘Las ventanas rotas’ de 1969, en el que el psicólogo Philip Zimbardo, colocó dos autos idénticos en diferentes barrios de Estados Unidos, en el Bronx, zona conflictiva de Nueva York, y Palo Alto, zona acomodada de California. Mientras el primer vehículo fue vandalizado en horas, el segundo se conservó intacto, solo hasta que le rompieron una ventana.
De esta forma, la ‘ventana rota’ funciona como una metáfora de cómo el descuido o descomposición de un espacio físico o simbólico comunica de manera negativa y puede desencadenar la comisión de delitos o vandalismo, así lo aseguró en entrevista con 88.9 Noticias Genis Jiménez, académica del Departamento de Psicología de la Universidad Iberoamericana de la CDMX.
“Esta teoría del efecto de la ‘ventana rota’ funciona como metáfora, donde la ventana rota, que no se repara, está comunicando un mensaje a las personas de una comunidad, en donde, cuando no se cuida un espacio o este espacio se deteriora o no se repara es la puerta de entrada donde se pueden cometer delitos”.
La especialista recalcó que esto no significa que sea una causa directa de la violencia, aunque evidencia una ‘fractura’ de las relaciones comunitarias de los habitantes y la falta de intervención de las autoridades.
“Lo que nos permite es ver cómo, de manera simbólica, hay una fragilidad en los vínculos comunitarios, entonces qué deviene de esta fragilidad, una pérdida del sentido de identidad, un aislamiento, valores más individuales que comunitarios”.
Apuntó que esto provoca, también, un aumento de la percepción de inseguridad y sitios que no son propicios para la convivencia entre vecinos o habitantes.
“Este tipo de teoría lo que nos va planteando es cómo las personas van sintiendo inseguros sus espacios de convivencia y eso lo que implica es una fragilidad, que uno lo ve con un aislamiento familiar, muchas veces los vecinos ya no nos conocemos”.
En este sentido, algunos gobiernos buscan evitar estas ‘ventanas rotas’ con programas de rehabilitación de espacios públicos, alumbrado, actividades comunitarias, a fin de evitar que algunos entornos desencadenen hechos criminales, así lo aseguró el especialista en Psiquiatría, Leonel Navarro.
“En pocas palabras se dice de esto que, bajo este precepto de observación, el individuo es capaz de modificar su ambiente y el ambiente es capaz de modificar al individuo, como una correlación directa entre el individuo y su ambiente”.
Pero esta teoría también se explica desde lo personal o individual, pues una ‘ventana rota’ puede ser el descuido de la imagen, el desarreglo, el consumo de sustancias, lo que puede detonar en conductas antisociales o hechos delictivos; sin embargo, no se debería generalizar y prejuzgar, apuntó el especialista.
“Es una situación que también es aplicable a la persona, al individuo ya que, de repente, por ejemplo, en un gobierno como El Salvador, en el cual es suficiente traer cierto tipo de vestimenta, cierto tipo de arreglo personal o desarreglo personal para pensar que es un potencial criminal”.



