Dos desarrollos inmobiliarios que avanzaban sobre ecosistemas protegidos de la costa del estado de Oaxaca fueron clausurados por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) por no contar con los permisos correspondientes.
La primera acción ocurrió en playa Agua Blanca, ubicada en el municipio de Santa María Tonameca, donde se estaba afectando manglares en una superficie de 124 metros cuadrados.
La segunda acción se llevó a cabo en playa Estacahuite, en San Pedro Pochutla, donde también se desarrollaban actividades sin autorización en un área forestal, con una afectación de mil 933 metros cuadrados.
Los manglares están amparados por la Semarnat debido a que no sólo son hábitats esenciales para la fauna, sino que también previenen la erosión costera y mitigan los efectos del cambio climático. Su alteración constituye una violación directa a la legislación ambiental federal.



