El 30% de la leche que se consume en México proviene del extranjero, casi toda de Estados Unidos (84%), pese a que en el país existen poco más de 2 millones de vacas lecheras entre 100 mil productores.
De acuerdo con Vicente Gómez, presidente de la Federación Mexicana de Lechería (Femeleche), esto se debe a que la demanda supera la producción nacional. El problema es que las sequías y los riesgos sanitarios han decrecido ambos sectores, además de persiste el riesgo de las amenazas arancelarias del presidente Donald Trump, por lo que pidió al Gobierno Federal impulsar la autosuficiencia a través de financiamiento y políticas públicas.
“Se necesita una cantidad de herramientas para poder producir leche de calidad: sistemas de enfrío, corrales, ventiladores ahora que empieza el calor, equipos de ordeña, equipos forrajeros, alimento, medicinas. Es una cadena que tiene un sinfín de proveedores”
“¿Qué puede pasar en el tiempo? Pues puede pasar lo que pasaba en los 70: ‘la leche es poca y al niño le toca’[…] Además de que puede haber cierto nivel de desabasto, pues es un crecimiento importante de precios en la escasez”, explicó durante la conferencia sobre el 10° Foro Internacional de Lechería que se realizará en la ciudad de Chihuahua el próximo 3 de abril.
Señaló que, a diferencia de México, en EEUU existen programas que ayudan a cubrir las pérdidas a sus ganaderos al ser una actividad riesgosa, así como un checkoff al lácteo para fomentar su consumo y exportación.
“Ser autosuficientes no significa cerrar las fronteras, significa competir en igualdad de condiciones con nuestros socios comerciales que en este caso son los americanos, europeos, los neozelandeses. Con esto, además se pueden generar muchos empleos”, complementó.
Los principales estados productores son Jalisco, Coahuila, Durango, Chihuahua, Aguascalientes, Guanajuato y Querétaro.
El consumo per cápita en México se mantiene en promedio en 110 litros por año, aunque esta cifra puede variar por región y ciudad, lo cual depende del grado de urbanización, ya que los hogares que carecen de electricidad no cuentan con refrigeración y no pueden conservar el alimento.
Además, durante la temporada de vacaciones, baja considerablemente el consumo, propiciando la especulación de proveedores, quienes la pagan a menor precio mediante presiones.
“Los ganaderos estamos en una desventaja permanente, nuestros productos se echan a perder en 24 horas […] El precio de la leche baja en pesos y sube en centavos”, dijo.
Destacó que el sector lechero representa el 24% del PIB de la industria agropecuaria.
Impacto por aranceles, sólo si aplica medidas espejo
En cuanto a las afectaciones ante las amenazas arancelarias del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, Gómez Cobo señaló que las exportaciones de este alimento lácteo es marginal, pues sólo se trata de leches especializadas que van hacia Texas y Nueva York.
Consideró que si esa mercancía dejara de exportarse, hay donde venderlo en el país, porque tiene un buen margen y es parte de abrir un mercado.
“Nos puede afectar si el gobierno mexicano tuviera una política espejo al 100 por ciento. Tú, Estados Unidos, pones 100 por ciento de arancel a todo lo que entra, yo hago lo mismo. Ahí sí nos afecta. Porque el costo de producción de la leche 70 por ciento está dolarizado y básicamente son granos”, concluyó.








