Las pantallas, es decir, el uso de teléfonos, tabletas e incluso la televisión, afectan el desarrollo cognitivo de los niños y niñas, sobre todo en menores de tres años. Habilidades como la adquisición del lenguaje pueden presentar alteraciones por el uso de dichos artefactos.
Así lo explicó en entrevista con 88.9 Noticias, Susana Vega, psicóloga infantil especializada en crianza responsable, quien detalló que se presenta una interferencia a nivel cerebral en los menores a temprana edad, lo que impacta en la atención, la memoria y las emociones.
“Lo que han visto los expertos que está pasando en el cerebro es que justamente hay menos conexiones en algunas regiones del cerebro y por eso se afectan algunas de las habilidades cognitivas, emocionales, incluso de su lenguaje”.
Explicó que no existe ninguna necesidad de que los menores de dos años estén conectados al mundo digital, tal como lo recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Academia Americana de Pediatría. A quienes están entre los dos y cuatro años, lo máximo recomendado es una hora diaria, para no frenar la interacción social.
“Niños muy chicos, menores de dos años, la realidad es que no necesitan tener interacción con una pantalla. Niños más grandes, alrededor de una hora al día, obviamente supervisado. Si vas a escoger una pantalla, que sea la televisión”.
Los principales responsables de supervisar la utilización de artefactos tecnológicos son padres y madres, por lo que en ellos recae el poner límites y cuidar a niños y niñas frente al uso de dispositivos tecnológicos.
“Definitivamente la responsabilidad es nuestra como papás y también mucho de la conciencia. De repente parece hasta chistoso como de ‘los niños ya traen el otro chip’, o ya vienen diferente. No, realmente le estamos dando acceso a estos aparatos”.
De acuerdo con Susana Vega, psicóloga infantil especializada en crianza responsable, las principales recomendaciones para padres, madres o tutores son educar en el uso de pantallas y propiciar el juego y la recreación.
“Fomentar el juego libre, el aburrimiento, el que los niños tengan estos momentos, estos espacios en las tardes después de la escuela para jugar libremente, para jugar incluso con primos, con amigos, en el parque”.
Un estudio reciente realizado por especialistas japoneses, publicado en la revista JAMA Pediatrics, apunta que la exposición a las pantallas en niños de 1 a 3 años afecta el dominio de la comunicación, además de la motricidad gruesa, fina y personal-social.








