En México, el trastorno de sueño es un problema de salud pública. Los datos señalan que cuatro de cada 10 adultos duermen menos de lo que deberían, lo que afecta en su calidad de vida, así como en el desempeño laboral o académico.
De acuerdo con especialistas del Centro Neurológico de Sueño (CNS) de la Ciudad de México, las personas que acostumbran a estar despiertas más de 17 horas diarias, suelen cometer más errores.
“El cerebro es el órgano más importante en la anatomía por una importante razón: porque consume la mayor cantidad de oxígeno y nutrientes por unidad de peso. Y, como una fábrica especializada, también va a generar sustancias de desecho; estas solamente se pueden eliminar un sueño reparador y profundo”, señaló el neurólogo Oscar Sánchez Escandón.
“Si no dormimos lo suficiente, estas sustancias de desechos se van a ir acumulando y van a empezar a generar fallas importantes en la comunicación entre las neuronas, y esto generará una disfunción que puede llevar al colapso”, explicó.
Además de la falta de rendimiento, algunos signos de un mal descanso son el incremento de apetito, una actitud hostil y los ronquidos.
Recalcó que detectar y atender el trastorno de sueño, a través de terapias, en una edad media, es importante para reducir el riesgo de presentar enfermedades neurodegenerativas, como el Parkinson y el Alzheimer, al envejecer.
Por su parte, la doctora Guadalupe Terán, indicó que se deben implementar políticas públicas para establecer y cumplir jornadas laborales que garanticen el derecho al descanso de las y los trabajadores.
Apuntó que se debe poner especial atención en las personas que trabajan turnos rotatorios o que cubren turnos nocturnos, pues si no cumplen con las condiciones y el tiempo de sueño requerido, tienen el riesgo de desarrollar enfermedades como diabetes, obesidad, cáncer, depresión, entre otras.








