Los pueblos originarios son una riqueza viva de México. Sus lenguas, tradiciones, conocimientos e identidad enriquecen al país, sin embargo, para muchas comunidades indígenas las aspiraciones encuentran obstáculos, como la violencia que alcanza sus territorios, la pobreza, la discriminación y las dificultades para acceder plenamente a servicios esenciales y oportunidades de desarrollo.
Fue el mensaje del la Arquidiócesis Primada de México, a través del semanario”Desde la Fe” y así la iglesia Católica reiteró que la unidad de México no exige que todos seamos iguales. Exige aprender a reconocernos como parte de una misma nación sin pedirle al otro que deje de ser quien es.








