A Lizzo le llueven las demandas. Después las acusaciones de sus ex bailarinas, quienes la tacharon por el ambiente laboral tóxico y altamente sexualizado que crea, ahora se dio a conocer una denuncia más contra la cantante.
La nueva es por racismo y discriminación hacia sus empleados. En documentos recabados por el portal TMZ se lee que una ex vestuarista de Lizzo relató que su relación laboral fue un infierno, que todos los días escuchaba comentarios racistas y que el trabajo se extendía a 20 horas continuas y los descansos eran negados.
Esta mujer asegura que después de presentar su queja con el equipo directivo fue despedida antes de que terminara su contrato e injustificadamente. Esto le habría ocasionado a la demandante serios problemas de ansiedad, fatiga, confusión mental y un trastorno de estrés postraumático.



