UNAM destaca la importancia de la salud mental en el futbol.
La preparación de un futbolista no comienza con el silbatazo inicial ni termina al concluir el partido. La salud mental influye directamente en el rendimiento deportivo, la toma de decisiones y la forma de afrontar la presión, por lo que especialistas advierten que debe recibir la misma importancia que la preparación física.
La doctora Erika Villavicencio-Ayub, investigadora de la Facultad de Psicología de la UNAM y consultora, explicó que la psicología deportiva es un factor determinante en el desempeño de los atletas de alto rendimiento. “Hay ciertos factores, como la ansiedad, el estrés, la confianza, la regulación emocional, la capacidad de recuperación mental que explican una parte importante del desempeño de los que son deportistas de alto nivel. El problema está en que durante muchísimo tiempo la preparación psicológica queda en segundo plano versus la preparación física”.
La especialista señaló que, antes de una final o de representar a un país, el cerebro entra en un estado de alerta. “Entonces, cuando un futbolista sabe que jugará una final o que va a representar a su país por ejemplo ahorita con esta justa deportiva, se activan diversas regiones cerebrales que están relacionadas con la anticipación, con el miedo, con la recompensa. Todo esto incrementa la actividad de algunas estructuras cerebrales como la amígdala, esta es la encargada de detectar amenazas”. Añadió que también aumenta la actividad de la corteza prefrontal, responsable de la toma de decisiones, y que sin herramientas psicológicas el cerebro puede interpretar el partido como una amenaza y no como un reto, generando mayores niveles de estrés.
Villavicencio-Ayub afirmó que uno de los principales pendientes en el deporte de alto rendimiento es aprender a perder. “En muy pocas veces se entrena emocionalmente para afrontar la derrota y lo podemos palpar en los resultados de los partidos porque ves que se quiebran emocionalmente los jugadores. También se necesita entrenamiento en esa área, con habilidades como la regulación emocional, la tolerancia a la frustración, trabajan en aceptar el resultado inclusive en la recuperación psicológica posterior es muy importante”. Explicó además que, cuando un futbolista representa a una selección nacional, entra en juego la identidad social y el peso de millones de aficionados. “Aquí entra a la psicología social, nos explica que es un fenómeno conocido como una identidad social, el deportista deja de sentir que únicamente que está jugando para cierto sector o para él, siente que esa carga representa a millones de aficionados, representa expectativas nacionales, el orgullo colectivo, que también es otra variable desde la psicología social, inclusive la presión mediática”.
La investigadora advirtió que una derrota puede derivar en un duelo deportivo con sentimientos de culpa, tristeza, ansiedad o incluso estrés postraumático si no existe un acompañamiento adecuado. “Pero si no se procesa, si no se trabaja con ellos y están expuestos de manera constante, a presiones y críticas, aparecen otras serie de síntomas más graves como la depresión, la pérdida de motivación, miedo excesivo, a competir, consumos de sustancias, en casos extremos pueden llegar a ideación suicida”. La evidencia científica muestra que los deportistas con una mejor salud mental tienen mayor capacidad de concentración, toman mejores decisiones bajo presión, presentan menor riesgo de lesiones y se recuperan más rápido. Además, el impacto de las redes sociales ha incrementado la presión sobre los jugadores, quienes hoy reciben miles o incluso millones de comentarios, tanto de apoyo como de odio, antes, durante y después de cada partido.








