Hacer una carnita asada ya es un lujo. De acuerdo con el INEGI, el precio de las carnes rojas se disparó en la primera quincena de junio.
En el caso de la carne de res, se encareció 17.8% a tasa anual, un incremento sin precedentes en los últimos diez años y superior, incluso, al observado durante la crisis sanitaria por Covid-19.
En la Ciudad de México el kilo de bistec se encuentra por arriba de los 200 pesos en los mercados públicos. Y el de puerco en más de 130.
De acuerdo con Ricardo, quien tiene un local de carnes en el Mercado 24 de Agosto, en la colonia Narvarte, de la alcaldía Benito Juárez, los proveedores les aumentaron al menos 10 pesos el kilo porque la sequía en estados agropecuarios disminuyó el inventario de cabezas de ganado y el alimento para engordarlo:
“El kilo de carne de bistec, 270; el mes pasado estaba en 260, o sea, subió 10 pesos. El de puerco está en 160, lo estábamos dando en 145”
“Los proveedores dicen que porque no hay ganado, que la pastura está muy cara”, dijo en entrevista para 88.9 Noticias.
A un kilómetro y medio, en la misma demarcación, se ubica el Mercado 1 de Diciembre. Ahí el kilo de bistec de res se encuentra en 220 pesos. Pese a que es más barato, Reinaldo, el dueño de la carnicería, aseguró que sus ganancias han bajado 30% en lo que va del mes porque sus clientes compran menos o prefieren otro producto:
“Esos precios, la verdad, porque nos gusta ser competitivos, pero sí repercute porque el ama de casa, a lo mejor contemplaba un kilo de carne, ya no se lleva el kilo, se lleva los ¾. O muchas veces ya la de residuos ya es más complicado que la consuman y voltean a ver más la de cerdo por el tema de costo también”
“Si te das cuenta, son 100 pesos de diferencia, entre uno y otro”, agregó.
Por su parte, Juan Carlos Anaya, director del Grupo Consultor de Mercados, explicó que otro factor es que Estados Unidos agudizó el problema al cerrar su frontera para exportación de hato en pie con el alegato de protegerse ante casos de gusano barrenador, ya que muchos productores no ven como negocio seguir produciendo para la venta en México.
Amas de casa se las ingenian para ahorrar
Esto representa un fuerte golpe al bolsillo de las familias. Incluso, algunas clientas eligen comprar pollo en vez de carnes rojas, o bien, preparar caldos para utilizar menos proteínas y más verduras.
“Aunque quiera no comprarlo, pues qué comemos. Nosotros somos los más afectados”, señaló la señora Norma.
“(Nos afecta) muchísimo. (Me la vendieron) entre 18 y 15 pesos. El dinero ya no alcanza, los sueldos no suben lo suficiente para poder comprar un kilo de carne cada semana, cuando son 4 o 5 por familia”, expresó Aurora.
Además, algunas taquerías y fondas han tenido que subir sus precios.


