Lo que pasó el sábado por la noche en el Zócalo Capitalino fue la muestra más clara de que ni siquiera el paso de los años puede borrar el legado de un artista tan querido por el público, como lo es Juan Gabriel. Y es que, a nueves años de su muerte, “El Divo” reunió a 170 mil personas en el primer cuadro de la Ciudad de México.
Aquella fue la transmisión organizada por Netflix del primer concierto que ofreció Juan Gabriel en el Palacio de Bellas Artes, esto el 9 de mayo de 1990. Si bien, no se proyectó la velada completa de casi tres horas de duración, sí se hizo una selección de las canciones más emblemáticas, como “Yo no nací para amar”, “Ya lo sé que tú te vas”, “Me nace del corazón”, “Inocente pobre amigo”, “Amor eterno” y “Querida”.

La fiesta inició pocos minutos después de las 8 de la noche, cuando en las tres pantallas gigantes instaladas en la plaza se proyectaron imágenes de la serie documental “Juan Gabriel: Debo, Puedo y Quiero”, dirigido por la cineasta María José Cuevas. Allí se vio que en 1990 Juanga se enfrentó al desprecio de aquellos que consideraban que no era digno de pisar el máximo recinto cultural del país porque lo iba a acorrientar con sus canciones populares.
Cerca de las 8:20 de la noche se dio paso a la música; y a partir de ese momento no dejaron de sonar los coros y muchos comenzaron a bailar, por ejemplo, la familia López Ávila, que se dio cita para disfrutar de esta velada. Hilaria López comentó esto a los micrófonos de 88.9 Noticias: “Perfecto. Es el mejor, siempre ha sido el mejor… Nos recortaron mucho, pero estuvo increíble… veníamos por las tres horas y más por la parte cuando dice, ‘como dijo Elvis Presley, thank you’”.

La transmisión del concierto duró una hora y media, pero allí no terminó la fiesta, pues salió el mariachi para entonar algunas canciones que Juan Gabriel escribió después de 1990 y que también se convirtieron en clásicos para el público mexicano.
El evento sirvió para demostrar que la muerte no le quitó fuerza al Divo de Juárez, pues su público lo recuerda. Inclusive hubo quienes viajaron desde otros estados de la República para no perderse este espectáculo.

Entre el público también había personas que estuvieron en aquel mes de mayo de 1990 en el Palacio de Bellas Artes, como la señora Blanquita y el señor Erasmo: “Sí, el 9 de mayo me tocó estar ahí. Fue excelente la experiencia porque para empezar no estaba permitido en aquel entonces y él fue contra corriente y se hizo en grande… toda la gente que no era muy ‘juangabrielista’ se levantaba u aplaudía y él con la orquesta grande, se lució. O sea que rompió barreras”.
Quienes no podían faltar fueron los imitadores de Juan Gabriel. Algunos de ellos, inclusive llegaron caracterizados como en cantautor nacido en Michoacán. Aquí está Leonardo, quien a pesar de su corta edad de 25 años es un admirador e imitador de Juan Gabriel: “También para las nuevas generaciones que no tuvimos la oportunidad de conocer al señor Juan Gabriel, solamente a través de los fans que fueron más allegados, que tuvieron ese privilegio. A lo que han contado, era un señor en toda la expresión de la palabra… este concierto fue un parteaguas en toda su carrera”.
Al final de todo el show, detrás de la pantalla principal salieron fuegos artificiales que iluminaron el cielo del zócalo.
Y así es como Juan Gabriel desafía al paso del tiempo con su legado, pues entre el público no sólo había personas mayores, sino también jóvenes y niños que coreaban sus más grandes éxitos.

Por cierto que las más de 170 mil personas reunidas en el zócalo de la Ciudad de México significa un récord global para Netflix, ya que es la cantidad más alta de personas que ha registrado para un evento presencial de la plataforma streaming.



