Los jóvenes, menores de 30 años, y adultos mayores son las principales víctimas de fraudes financieros, pues mientras unos confían en exceso para compartir datos personales y navegar en internet, los otros carecen de las habilidades necesarias para evitar ser blancos de la delincuencia, así lo reportó la Sociedad de Información Crediticia, Círculo de Crédito.
En entrevista con 88.9 Noticias, su director de atención al cliente, Hugh Bruce, apuntó que los jóvenes interactúan con demasiada comodidad con la tecnología, sin medir las consecuencias. En contraste, las personas de la tercera edad no se sienten cercanas a las operaciones financieras digitales.
“Hoy en día, los dos segmentos son foco principal, en ambos casos relacionado con la tecnología, pero en un caso es porque están muy cómodos interactuando con ella y en otro porque no saben bien interactuar con ella”.
Indicó que los jóvenes ‘bajan la guardia’ con facilidad y confían sus datos sin reflexionar sobre las repercusiones que esto podría tener, además de aceptar permisos de sistemas o plataformas digitales.
“Por un lado los jóvenes tienen mucha confianza en lo digital y como ellos prácticamente crecieron con el teléfono en la mano, les da toda la confianza del mundo para bajar la guardia, comparte los datos sin leer, no leen términos y condiciones, aceptan permisos sin pensar y esto hace que sea muy fácil engancharlos”.
Por su parte, aseguró que los adultos mayores carecen de exposición a los sistemas bancarios o financieros en línea, por lo que los ciberdelincuentes incurren en llamadas bancarias falsas o correos electrónicos de ‘pishing’ para el robo de información.
“Aquí los defraudadores buscan llegar más por un lado de temas como llamadas bancarias falsas, mensajes urgentes, un familiar que requiere una transferencia, enlaces que les pueden llegar por correos electrónicos que parecen ser sitios auténticos y ahí les bajan su información, sus credenciales”.
Ambos grupos de edad requieren mayores habilidades en el manejo de la tecnología, apuntó el especialista, y dejar de creer que un fraude financiero solo se realiza mediante la tarjeta física.
“Es un tema de educación, mucha gente sigue pensando que un fraude financiero o para que te cometan un fraude financiero te tienen que robar tu plastico y hoy no funciona así, el fraude comienza en obtener tus datos, tu nombre completo, tu CURP, tu número de teléfono, tu dirección. Con eso, alguien puede abrir cuentas a tu nombre, solicitar créditos a tu nombre y suplantar tu identidad”.



