La violencia en contra de las mujeres tiene muchas caras, y una de ellas, que aunque no hay una cifra de casos, debido a que legalmente no existe el término, se puede decir que muchas mujeres lo padecen en silencio, se trata del “feminicidio emocional”, que puede llevar al suicidio.
Al respecto Marilú Rasso Ibarra, Directora Ejecutiva de Espacio Mujeres para una vida Digna Libre de Violencia, en entrevista con Panorama Informativo, explicó que existen formas simbólicas de acabar con la vida de una mujer sin dejar una huella visible.
“El término feminicidio emocional a lo que nos remite es justamente a una suerte de muerte en vida, que es parte de lo que provoca toda esta serie de violencias en el tiempo; en México no está tipificado todavía el suicidio como una forma de feminicidio, pero hay quienes pensamos que si lo es; y por qué es así, no es que la mujer quiera morir, lo que pasa es que ya no quiere vivir así y no encuentra salida, la única salida que encuentra es la muerte”.
Explicó que el feminicidio es la expresión última de la violencia y es el asesinato de una mujer, por el hecho de ser mujer.
Marilú Rasso, explicó que se trata de una violencia sicológica que se mete muy adentro, que va poco a poco lastimando, colocando a la mujer en un estado de indefensión, sin autoestima y autonomía, llevándola a un estrés postraumático.
“Tu energía, te sientes triste, deprimida, desesperanzada, por supuesto tu capacidad cognitiva se ve afectada y no porque no tengas capacidad sino porque estás bajo un estrés enorme, estás en modo sobrevivencia, pero además eso te provoca la percepción de que no tienes alternativa de que no puedes salir de ahí, por eso se vuelve vital pedir ayudar”.
Detalló que la violencia sicológica o emocional deja huellas profundas en la persona generando el síndrome de indefensión aprendida o adquirida, que es cuando los efectos de la violencia hacen que dudes de ti o que pienses que ya no hay alternativas.
Por eso dijo que se deben cuestionar los mandatos, roles o estereotipos de género.
“Que son estos mandatos invisibles que nos dicen entre otras cosas que las mujeres tenemos que sacrificarnos por amor, que hay que aguantar porque eso es amor, que calladitas nos vemos más bonitas y darse cuenta que para tener cualquier tipo de vínculo no es necesario sacrificar y aguantar el maltrato que eso no es amor”.
Por último Marilú Rasso, explicó que los distintos tipos de violencia restringen la vida de una mujer desde lo emocional y lastimándola físicamente con ataques con ácido, mutilaciones o imágenes que buscan aniquilar la autonomía de una mujer.








