El INEGI informó que durante el año pasado se registraron 20 mil 741 muertes fetales. Las afectaciones al feto por factores maternos y por complicaciones tanto del embarazo como del trabajo de parto y del parto mismo fueron las principales causas de muerte fetal, con 45.6 por ciento.
Siguieron otros trastornos originados en el periodo perinatal, con 24.8 %. De las muertes fetales, 80.5 % ocurrió antes del parto; 18.3 %, durante el mismo; y en 1.2 % de los casos no se especificó el momento.
Lo anterior se desprende de las Estadísticas de Defunciones (EDF), en donde también se reveló que en 37.3 % de las muertes, el sexo del feto fue femenino; en 52.9 %, masculino; y en 9.8 % de los casos no se especificó el sexo.
La tasa nacional de embarazos que terminaron en muerte fetal fue de 58.9 por cada 100 mil mujeres en edad fértil, (15 a 49 años).
De acuerdo con la edad de la madre, las mujeres que concentraron el mayor número de embarazos con alguna complicación que terminó con la muerte del producto tenían entre 20 y 24 años o entre 25 y 29. Ambos grupos de edad concentraron 23.4 por ciento. Siguieron las mujeres entre 30 y 34 años, con 20.0 por ciento. Del total de mujeres, 97.6 % era de nacionalidad mexicana; 0.9 %, extranjera; y 1.5 % no lo especificó.
Agregó que de acuerdo con base en la edad gestacional, las muertes fetales intermedias (20 a 27 semanas) representaron el mayor porcentaje de casos, con 39.0 %.
El mayor porcentaje de muertes fetales correspondió a embarazos únicos, con 93.6 por ciento. Siguieron los gemelares, con 6.1 %. Respecto al procedimiento de expulsión o extracción, el parto vaginal espontáneo fue el que registró más casos, con 55.8 por ciento. Siguió la cesárea, con 18.3 por ciento.
Por último informó que las entidades federativas que presentaron las tasas más altas fueron San Luis Potosí, Ciudad de México, y Durango. Las tasas más bajas se registraron en Oaxaca, Campeche, y Sinaloa.








