Las familias mexicanas que viven en las zonas urbanas y rurales siguen destinando más dinero para poder comprar alimentos.
Y es que de acuerdo con el INEGI al dar a conocer la actualización de las Líneas de Pobreza (LP) correspondientes a febrero de 2026, la canasta alimentaria rural tuvo un costo de mil 887.58 pesos, mientras que la urbana 2 mil 516.97 pesos.
Mientras que la canasta alimentaria y no alimentaria fue de 3 mil 494.95 pesos y 4 mil 877.87 pesos, esto es 29 pesos y 34.76 pesos más con respecto a enero, respectivamente.
Respecto al comportamiento anual de las Líneas de Pobreza Extrema por Ingresos, el cambio porcentual fue de 5.6 % en el ámbito rural y de 6.5 % en el urbano. En ambos casos, el incremento superó la inflación general anual de 4 %, al ubicarse 1.6 y 2.5 puntos porcentuales por encima en el ámbito rural y urbano, respectivamente.
El INEGI explicó que los rubros de alimentos y bebidas consumidas fuera del hogar, de jitomate y el de bistec de res (de cualquier parte que se saque) fueron los que más contribuyeron, en dicho orden, al incremento anual del valor monetario de la canasta alimentaria, en ambos ámbitos.
En el caso del rubro de alimentos y bebidas consumidas fuera del hogar dicha incidencia fue mayor en el ámbito urbano y en el caso de jitomate y el de bistec de res (de cualquier parte que se saque) fueron mayor en el rural.



