Los mercados de trabajo se mantienen resilientes, con una tasa de actividad sin precedentes en muchos países de la OCDE con un nivel de desempleo que se sitúa en niveles históricamente bajos.
Sin embargo un nuevo análisis del organismo internacional advierte sobre los importantes efectos que tendrán el descenso de los índices de natalidad y el aumento de la esperanza de vida sobre el crecimiento económico y el empleo en toda la OCDE.
En un comunicado el secretario general del organismo Mathias Cormann alerta que el envejecimiento de la población podría provocar una importante escasez de mano de obra y presiones fiscales.
Se calcula que, para 2060, la población en edad de trabajar disminuirá un 8% en la OCDE y el gasto público anual en pensiones y sanidad se verá incrementado en torno a un 3% del PIB.
Por ello, consideró que se necesitan medidas políticas ambiciosas que permitan mejorar las oportunidades laborales de los trabajadores de más edad, movilizar el potencial infrautilizado de las mujeres y los jóvenes en el mercado laboral y reactivar el crecimiento de la productividad, entre otras cosas, dotando a los trabajadores de las competencias que les permitan hacer uso de las nuevas herramientas de IA.
Según el informe, la población activa disminuirá más de un 30% en una cuarta parte de los países de la OCDE para 2060.
“La tasa de dependencia de la tercera edad –es decir, la proporción de personas de 65 años o más en relación con la población en edad de trabajar– aumentó de forma significativa del 19% en 1980 al 31% en 2023, y se prevé que siga subiendo hasta alcanzar un 52% en 2060” destacó.
Si no se adoptan medidas políticas eficaces, el crecimiento del PIB per cápita podría ralentizarse en torno a un 40% en la zona de la OCDE (pasando, en promedio, del 1% anual en el período 2006-19 al 0.6% anual en el período 2024-60)
El informe muestra que, si se redujera el número de trabajadores de edad avanzada que sale del mercado laboral y se alcanzaran los niveles del 10% de los países de la OCDE que cuentan con las tasas de salida más bajas, los países de la OCDE podrían reducir significativamente las pérdidas previstas del crecimiento del PIB per cápita derivadas del envejecimiento demográfico.
Lo que favorecería la movilidad profesional de los trabajadores de mediana y avanzada edad y propiciar la formación continua, para así garantizar que los trabajadores más mayores posean las competencias requeridas y puedan adaptarse a las nuevas necesidades y oportunidades del mercado laboral.
Por último la OCDE consideró que la solución deberá contemplar medidas encaminadas a reactivar la productividad que, entre otras cosas, promuevan el uso fiable de la inteligencia artificial y de otras tecnologías digitales.








