La inteligencia artificial (IA) se ha integrado de forma acelerada en la vida contemporánea, al grado de que los chatbots son un referencia habitual para buscar información y optimizar rutinas.
Tal es la confianza que, cada vez es más común que mexicanos consulten a través de esta tecnología temas de salud, desde planes alimentarios hasta diagnósticos y tratamientos para resolver alguna enfermedad. Para algunas personas, la principal razón es ahorrar tiempo y dinero:
“Nos ha funcionado mucho más por cuestiones de tiempo. Es como cuando anteriormente nos autorecetábamos”, “Sí he consultado. Pues más o menos te da cierta ubicación, pero ya tú sabes si lo tomas o no”, “No, la verdad es que tampoco confío tanto como para confiarle mí salud”, declararon algunos transeúntes.
¿Qué dicen los expertos?
El doctor Óscar Zavala Martínez, presidente de la Unión Interdisciplinaria de Farmacias, Clínicas y Consultorios (UNIFACC), reconoce que la IA es una herramienta muy útil para orientar sobre una afección y posibles tratamientos. Pero para hacer una evaluación clínica tiene limitaciones importantes que pueden generar información inexacta.
Subrayó que antes de definir cómo tratar a un paciente es necesario seguir un proceso personalizado, que va desde la inspección, palpación, auscultación hasta un interrogatorio. Además de que influye la formación y experiencia de cada médico:
“Es un proceso que debe ser personal, físico, debe haber contacto, no solamente físico, sino también emocional […] Y un paciente, que utiliza la Inteligencia Artificial, pues obviamente que se brincó todo este proceso y, por supuesto, que tendrá hasta un 90% de probabilidades de tener una información equivoca o inexacta”, dijo en entrevista para 88.9 Noticias.
Para él, una de las consecuencias más preocupantes es el desapego al juicio del profesionista; incluso hay veces que se cuestionan las indicaciones del especialista:
“Porque luego ya tal parece que le creen más a la IA que al propio médico y eso ya es grave […] De alguna manera le está restando autoridad diagnóstica a los médicos”, agregó.
Otro riesgo es que los usuarios pueden minimizar o exacerbar los síntomas al confiar ciegamente en el resultado de los chatbots, de acuerdo con el doctor Leonardo Herrera Zúñiga, del HS Estudios Farmacoeconómicos:
“Cualquiera de las dos, puede tener contraindicaciones. Imaginate a alguien que exacerbe sus síntomas, que simplemente tenga un dolor de panza, y que ChatGPT, por los síntomas que le está dando el consultante diga ‘ok, es cáncer’. Y por el otro lado, minimiza los riesgos cuando puede ser una úlcera gástrica y, entonces, retrasa el diagnóstico”, ejemplificó.
El futuro de la salud con la IA
Aunque esta tecnología avanza rápida y peligrosamente, el experto considera que no dejará sin trabajo a los médicos. No obstante, afirmó que ya está revolucionando el campo, pues puede identificar cáncer en etapas muy tempranas y señales de Alzheimer antes de que inicien los síntomas, analizando resonancias magnéticas, mediante entrenamiento con miles de imágenes médicas, identificando patrones.
Asimismo, se utiliza para desarrollar nuevos fármacos que se pueden probar en gemelos digitales, antes iniciar costosos ensayos en humanos:
“Los avances van a ser estratosféricos y nosotros tenemos que entrenar a los profesionales para que hagan un uso responsable de ellos y, sobre todo, sean muy éticos.
Van a redireccionar sus tareas […] En salud, el verdadero valor de la IA no está en reemplazar al médico que sabe”, enfatizó.








