Un estudio recientemente publicado por la organización Greenpeace México reveló la presencia de heces y nitratos en pozos y cenotes de la Península de Yutacán.
Luego de un monitoreo realizado en agosto pasado en varias comunidades, entre estas Kinchil, Sitilpech, Motul, Chocholá, Molas, Celestún, Chapab, Maxcanú y Uayalceh, se detectaron coliformes totales y nitratos en 16 de 17 muestras de agua analizadas, en concentraciones superiores a los permitidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Aunque no se ha determinado la causa exacta de la contaminación, activistas y habitantes lo atribuyen a la actividad de las granjas porcícolas que operan en la región, cuyo número ha ido en aumento, pese a la falta de estudios de impacto ambiental adecuados.
Afectados piden a las autoridades reforzar la vigilancia y garantizar un monitoreo continuo de la calidad del agua, atender las afectaciones e impedir la instalación de nuevas granjas, ya que un estudio advierte que el suelo kárstico poroso de la región facilita la filtración de desechos hacia el acuífero principal, lo que pone en riesgo la salud de los habitantes locales.








