
Luego de que la Unesco declaró la Pasión de Cristo en Iztapalapa como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, la secretaria de Cultura federal, Claudia Curiel de Icaza, afirmó que la declaratoria significa un mensaje político y social.
En conferencia, la titular de Cultura explicó que es un reconocimiento de la fortaleza comunitaria de Iztapalapa para organizar esta celebración, además de que promueve la inclusión, igualdad de género, paz y trabajo digno.
“Que esta celebración haya sido inscrita como patrimonio de la humanidad, constituye también un mensaje social y político muy poderoso. Primero, porque reconoce a Iztapalapa en el mundo desde su fuerza comunitaria”.
Además, detalló que la inscripción es resultado de un proceso largo, impulsado por la comunidad, donde se refleja que el patrimonio material es una plataforma que garantiza los derechos culturales.
“Estas fiestas son la apropiación que pueblos hacen de tradiciones ligadas a sus creencias, ritos y festividades. Si bien Iztapalapa tomó el relato de la pasión, lo hizo cultura popular, lo llevó a sus calles, a sus oficios”.
De acuerdo con la Unesco, los residentes locales desempeñan un papel central en la organización del evento, con la participación de diversas formas como actores, animadores y decoradores, además de las autoridades y comerciantes.

