La exposición a plataformas digitales de apuestas, especialmente entre adolescentes y adultos, puede favorecer una actividad que, cuando deja de ser ocasional y se convierte en una conducta repetitiva e incontrolable, puede derivar en un problema de salud mental conocido como trastorno por juego de apuestas.
Especialistas de la Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones informaron que la diferencia entre una apuesta ocasional y un trastorno por juego de apuestas es que la persona sigue apostando aun cuando ya enfrenta pérdidas económicas, deudas, conflictos familiares o problemas laborales, porque mantiene la expectativa de recuperar lo perdido








