Capitalinos cuestionan eficacia de los llamados “impuestos saludables”

Los llamados “impuestos saludables” recientemente avalados por el Congreso están generando dudas sobre si en verdad ayudarán a reducir la compra de bebidas endulzadas —incluidos los refrescos y electrolitos—, así como los cigarros y otros productos con nicotina.

Y es que para muchos ciudadanos de la Ciudad de México, se trata de una medida meramente recaudatoria y no por su efecto nocivo o para combatir enfermedades relacionadas.

Desde hace una década, Daniel tiene un puesto de periódicos, donde vende bebidas y dulces, frente a la estación Buenavista del Tren Suburbano. Recordó que, aunque cada inicio de año los refrescos aumentan más de 1.50 pesos, la gente sigue prefiriendo comprar de otras marcas o presentaciones más pequeñas, que elegir una botella de agua simple.

Mismo caso en los cigarros que, incluso, venderlos sueltos en 8 pesos cada uno, se ha vuelto una de sus principales fuentes de ingreso. 

“(Se vende más) la Coca, el refresco, sí, el gas […] el agua es lo que menos se vende, 5 a 1 (en comparación)”

“(En cuanto a los cigarros) sí se sigue consumiendo aunque esté caro. Lo siguen comprando, la verdad sí”, declaró en entrevista para 88.9 Noticias.

Sin embargo, ante el alza de impuesto de 1.64 a 3.08 pesos por litro de refresco a partir de 2026, Daniel detalló que sustituirá los paquetes de botellas grandes por más pequeñas.

Por su parte, el señor Salvador, un taxista de 49 años, reconoció que a diario toma una botella de refresco de cola de 600 ml, no importa si come en una fonda o en un puesto callejero. Señaló que su gusto es tan fuerte que no importa si aumenta el doble de costo, aunque podría cambiar por la opción “light”.

“Pues yo digo que es recaudatoria, pero yo consumo mucho. No me afecta mucho aunque suba hasta 5 pesos […] Luego a veces tomo más refresco que agua, y yo sé que estoy haciendo muy mal, pero soy sincero”

“Sí (lo voy a seguir comprando) por lógica. De hecho se dice que una comida sin refresco, pues no es comida”, agregó.

 

Un absurdo, los videojuegos

Por otra parte, los legisladores aprobaron gravar con un 8% los videojuegos con contenido violento, algo absurdo para Emilio, de 25 años, quien juega todos los días en su smartphone cuando viaja en el transporte público.

“Se me hace una estupidez todo eso. Si realmente fuera ese el caso de violencia, en los países que más se juegan videojuegos como Corea y Japón, serían los más inseguros; y todo lo contrario, son los más seguros del mundo”

“Según quieren para que nos cuiden, pero si realmente quisieran, invertirán más en seguridad”, dijo.

Además explicó que muchos títulos se pueden descargar gratuitamente.

Algunos de los videojuegos que podrían entrar al gravamen son Grand Theft Auto V, Call of Duty, Borderlands, Fortnite y Warframe, sin embargo, todavía no se tiene una lista de los nombres de los videojuegos específicos a los que se aplicará el impuesto.

De acuerdo con el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), si bien el objetivo del impuesto a los refrescos, cervezas o cigarros, siempre ha sido desincentivar el consumo, al no ser etiquetados estos recursos no se tiene la garantía de que se vayan a fondos para la salud. 

Asimismo, su consumo no ha disminuido considerablemente. El Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) informó que, de 2013, cuando se aprobó por primera vez el gravamen a refrescos, a la fecha, el consumo per cápita pasó de 179 a 1.63 litros, lo que representa una reducción del 9 por ciento.

Con incrementos de este gravamen, la Secretaría de Hacienda prevé recaudar 761.500 millones de pesos en 2026, lo que supone un incremento del 10% respecto al estimado a ingresar en 2025