Por unanimidad, con 415 votos a favor, el Pleno de la Cámara de Diputados avaló el aumento de penas por el delito de reclutamiento forzado de menores, a través de una reforma al Código Penal Federal.
Se trata de una modificación a su artículo 210, dentro del tipo penal corrupción de menores, para castigar a los responsables de manipular y forzar a menores para unirse a las filas del crimen organizado.
Al respecto, la diputada por Morena, Naty Poob Pijy, describió al reclutamiento como una forma de ‘esclavitud moral’, que se apropia del futuro de la juventud mexicana.
“El fenómeno del reclutamiento criminal es una realidad dolorosa. Es el adolescente convencido de que portar un arma le va a dar una identidad. Es la niña utilizada como un halcón vigilando calles en lugar de estar aprendiendo en aulas. a escribir y a leer. Es el joven obligado a delinquir bajo amenazas”.
Por su parte, la diputada del PAN, Tania Palacios Kuri, señaló que es una reforma incompleta que no busca la prevención del reclutamiento, principalmente en el entorno digital, solo el castigo.
“Esta iniciativa está descafeinada. El dictamen que hoy discutimos fortalece sanciones, sí, pero reduce un fenómeno estructural a una consecuencia penal. Nosotros planteamos cerrar la puerta antes de que se lleven al siguiente niño, no cuando ya se lo llevaron”.
Con esto coincidió la diputada del PT, Mary Carmen Bernal, quien aseguró que falta reconocer el reclutamiento forzado de menores como un tipo penal en el Código Penal Federal, para, a partir de esta acción, hacerle frente.
“Este delito simplemente no existe, no está debidamente tipificado en el Código Penal Federal, lo que genera una gran laguna legal. Por eso exhortamos desde el grupo parlamentario del PT a que la Comisión de Justicia, de la cual soy secretaria, pueda legislar sobre este tema. Ya se han presentado varias iniciativas al respecto”.
Las redes sociales como Facebook, Tiktok e Instagram se han convertido en las principales plataformas utilizadas por organizaciones criminales como el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el Cártel de Sinaloa.



