Cuestionan rechazo al tacto
El contacto físico puede favorecer el desarrollo cognitivo, el aprendizaje y la interacción social en personas dentro del espectro autista, afirmó la investigadora Ximena A. González Grandón de la Universidad Iberoamericana.
La especialista explicó que, contrario a la creencia de que las personas autistas rechazan el contacto físico, existe evidencia de que muchas, especialmente con niveles leves o moderados, pueden beneficiarse del tacto como vía de aprendizaje.
“Necesitamos que las personas del espectro autista aprendan la interacción social a su modo, desde su universo y su forma de ver el mundo”, señaló.
Indicó que el contacto físico genera experiencias sensoriales que fortalecen la interacción, particularmente en entornos familiares, donde madres y padres suelen ser los principales vínculos.
La investigadora advirtió que limitar el contacto físico en niñas y niños podría eliminar una vía importante de aprendizaje, por lo que llamó a generar entornos inclusivos que reconozcan distintas formas de desarrollo y comunicación.



