Este domingo se informó el fallecimiento del director de orquesta y talentoso músico mexicano, Enrique Bátiz, quien destacó como fundador de la Orquesta Sinfónica del Estado de México (OSEM) y de la que estuvo al frente durante más de 40 años.
Solo una enfermedad lo obligo a separarse de la música: los problemas relacionados con el mal del Parkinson; sin embargo, en su legado musical perdura su dedicación y haber dirigido a más de 500 orquestas del mundo.
Tras su fallecimiento, a los 82 años, el también pianista, formado en la Escuela Juilliard, de Nueva York, recibió múltiples condolencias de instituciones culturales y artistas. El Instituto Nacional de Bellas Artes lamentó su sensible fallecimiento, al igual que el Festival Cervantino, la Ópera de Bellas Artes y el Centro Nacional de las Artes.
Su camino en la música comenzó desde los cuatro años de edad, cuando ofreció su primera presentación, lo que ya lo hacía notar como un prodigio.
A sus 29 años, en 1971, creó la Orquesta Sinfónica del Estado de México, con la que recorrió diferentes países alrededor del mundo y destacó como la más importante en el país.
Su exigencia y pasión lo llevó a dejar un legado discográfico de alrededor de 100 grabaciones, con sinfonías de Beethoven y Chaikovski.








