El Pleno de la Cámara de Diputados aprobó por mayoría calificada, en lo general y en lo particular, la reforma que prohíbe el cultivo del maíz transgénico en el país y protege los maíces nativos o criollos.
Tras adecuar el dictamen con las opiniones técnicas de los secretarios de Estado y un intenso debate en el Palacio Legislativo de San Lázaro, se avalaron las modificaciones a los artículos 4° y 27 constitucionales.
De esta manera se detalla que el cultivo de cultivo de maíz en territorio nacional debe estar exento de modificaciones genéticas, las cuales se produzcan con técnicas que superen las barreras naturales de la reproducción o recombinación, como las transgénicas.
Algunos grupos parlamentarios como el de Movimiento Ciudadano se manifestaron a favor; sin embargo, detallaron que se debe proteger al campo, los productores y reducir la importación de maíz anualmente. Así lo expresó la legisladora María de Fátima García.
“En lo general, estamos a favor del dictamen, pero es insuficiente. No basta con prohibir el maíz transgénico sino implementar acciones para reducir la importación anual de 17 millones de toneladas de maíz amarillo”.
La reforma también eleva el maíz como un “elemento de la identidad nacional”, pues es un alimento básico y un ingrediente fundamental en la cocina mexicana.
Sin embargo, en Acción Nacional, la diputada Ania Sarahí Gómez detalló que la identidad nacional no se está perdiendo por el maíz transgénico, sino por factores de competitividad de mercados.
“Tendrían que estar traduciendo esta reforma a una verdadera garantía alimentaria. Qué no están viendo lo que sucede en el mundo con el cambio climático, con el crecimiento poblacional”.








