Una lengua hoy hablada por unas diez millones de personas estuvo a punto de desaparecer y fue rescatada por un juguete. ¿De qué estamos hablando?
En el siglo XVII, el idioma checo fue prohibido por el rey católico Fernando II; sólo se podía hablar alemán. El decreto no aplicaba para los shows itinerantes de marionetas; éstas, extrañamente, estaban exentas.
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