Poco sabía un Santiago Bernabéu abarrotado, que aquel 10 de abril de 1988 serían testigos del gol más icónico en la carrera de Hugo Sánchez.
Tan solo nueve minutos de partido transcurrieron cuando con el ‘9’ a la espalda, se suspendió en el aire y remató con una chilena perfecta para poner en ventaja al Real Madrid ante el Logroñés, y hacer corear al Bernabéu su nombre. Una sinfonía, que 37 años después, sigue retumbando en la Casa Blanca: «¡Hugo, Hugo, Hugo!».
Un gol, que puso a todos de pie para pintar con sus pañuelos las gradas de blanco, en un reconocimiento que ni siquiera el mejor de los matadores ha recibido en Madrid. Pero quizás el mayor reconocimiento lo ha hecho Juan Antonio Pérez, el portero del Logroñés.
«A mí, que fue a quien se le encajó el gol, se me pusieron los pelos de punta, por la sencilla razón que cuando Hugo Sánchez mete el gol, el Bernabéu se pone en pie y saca una cantidad de pañuelos impresionante.
»Cuando viene el balón, yo veo salir el balón y yo me tiro. Y luego pienso: ‘me tiré por tirarme’, porque era casi imposible cogerla», confesó.
⚡Tal día como hoy…. 🔙
🤯 ¡@HugoSanchez_9 marcó este GOLAZO de chilena!
📆 10/04/1988#RealFootball pic.twitter.com/dEGgTAKMsQ— Real Madrid C.F. (@realmadrid) April 10, 2023
El partido terminó en una victoria 2-0 del Real Madrid, pero como lo dijo Leo Beenhakker en su momento, «el partido tenía que haberse terminado después del gol de Hugo, porque después, nada lo podía superar».
No fue ni su primera, ni su última chilena. Fue tan solo uno de los 29 goles que anotó rumbo a su cuarto Pichichi, pero sin duda fue el más bello y especial en su carrera.
«Ha sido uno de los momentos más maravillosos que he tenido dentro de un campo de fútbol, poder cumplir mi sueño de niño de meter un gol de chilena en un estadio fantástico como es el Bernabéu, con la camiseta del mejor equipo de todos los tiempos.
»Como dijo Leo Beenhakker: ‘hay que celebrarlo con una copa de champán’, porque goles así, se ven pocos», compartió Hugo Sánchez al recordar su gol.
Si fue coincidencia o ironía del destino que Logroñés al revés deletree «Señor Gol», nadie lo sabe. Pero 37 años después, aquel Señor Gol — mejor dicho, Golazo — retumba en la historia, tan fuerte, como aquella tarde de 1988.
Por Jimmy Gómez Torres e imagen de mikdam/Depositphotos.com



