(Con información de EFE e imagen de Mexsport)
El clásico del fútbol español tiene entre sus protagonistas a dos hombres con idéntico apellido, Valverde, pero situaciones bien diferentes. Fede vivirá el Barcelona-Real Madrid como culmen a su gran desarrollo a las órdenes de Zinedine Zidane, mientras que Ernesto lo afronta como una prueba de fuego ante las dudas.

El centrocampista uruguayo ya sabe lo que es disputar un clásico, ya que contó con 15 minutos en la derrota en la vuelta de semifinales de Copa del Rey (0-3) la temporada pasada y con 35 en el 0-1 en contra del pasado 2 de marzo en Liga, pero esta será la primera vez que lo haga en el Camp Nou.

No será la primera vez que Valverde pise el césped del conjunto blaugrana ya que lo hizo en 2017 en su cesión al Deportivo de la Coruña. También desde el banquillo, 27 minutos, y también con derrota (4-0), por lo que en esta ocasión buscará acabar por fin el partido contra el Barcelona con una alegría que pueda celebrar con la rabia y pasión con la que lo hizo en Mestalla tras el gol del francés Karim Benzema en el minuto 94 en una imagen que se ha vuelto viral.

Eso sí, en esta ocasión se prevé que salvo sorpresa lo que si cambie sea su importancia en el choque ya que se le espera en la alineación titular de Zidane, ya sea con tres o con cuatro centrocampistas. El uruguayo es un seguro de vida para los blancos, que no han perdido ninguno de los encuentros en los que ha sido titular.

Un Valverde al que a principio de temporada no se esperaba que tuviese esta importancia, pero la no llegada del francés Paul Pogba y las lesiones del croata Luka Modric, que se ha perdido seis partidos esta temporada, junto a su entrega y gran adaptación a todas las posiciones del campo, le han convertido en un fijo para Zidane, tanto de centrocampista llegador como haciendo las labores del brasileño Casemiro, como ocurrió en Mestalla.

Su primera titularidad data del 25 de septiembre en un partido contra Osasuna en el Santiago Bernabéu que Zidane usó para rotar pensando en el derbi. Valverde firmó un brillante encuentro y desde entonces suma diez titularidades en los catorce compromisos que ha tenido el Real Madrid.

Fede no provoca dudas en su afición, al contrario que Ernesto. Las dolorosas derrotas en Liga de Campeones contra la Roma y contra el Liverpool, desaprovechando una amplia ventaja de la ida, hicieron mucho daño en su imagen de la que no se ha recuperado, por lo que el clásico del miércoles podría ser una reválida para fortalecer su trabajo antes del parón de Navidad.

Fuera de la ‘Champions’ los títulos avalan el trabajo del ‘txingurri’ ya que ha conseguido dos Ligas, una Copa del Rey y una Supercopa de España en sus dos temporadas al frente del Barcelona, pero las dudas arrecian en torno a su figura por imponer a veces el pragmatismo a lo ‘vistoso’, el eterno poso de la ‘filosofía Barça’ con la que, para algunos, no casa y la gestión de los canteranos con, por ejemplo, las escasas oportunidades de Riqui Puig.

En verano se especuló con la salida de Valverde por la eliminación con estrépito en Liga de Campeones y por perder la final de la Copa del Rey contra el Valencia, pero finalmente el apoyo de Leo Messi y el respaldo de la directivo provocaron que se mantuviese en el cargo, junto a las dudas. Una incertidumbre que reina sobre todo cuando el Barcelona juega fuera de casa. Lejos de su estadio, los blaugranas suman 4 victorias, dos empates y tres derrotas.

Un rendimiento totalmente opuesto al del Camp Nou, donde los de Valverde no han dejado escapar ni un punto en los siete partidos que han disputado esta campaña. Un dato que el entrenador azulgrana buscará ampliar en su noveno clásico -hasta ahora cuatro victorias, dos empates y dos derrotas- en uno de los encuentros más importantes de la temporada, como es la visita del Real Madrid, que le haría ganar más de que tres puntos: crédito ante su afición.

EFE