Para quien juega desde el celular, la pregunta práctica es: qué pasa con los sitios que ya usa y cómo distinguir a los que tienen permiso de los que no. Antes de abrir una cuenta conviene comparar opciones con licencia, y para eso hay recursos especializados. Gambling.com, por ejemplo, mantiene una selección de los mejores casinos online en México que revisa la licencia de cada operador, sus métodos de pago, el porcentaje de retorno al jugador de sus juegos y los tiempos de retiro.
Pues desde el 1 de enero, aumentó el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) de 50%, y ya no de 30%. La cuenta de Hacienda parecía sencilla: subir la tasa y cobrar más. El primer semestre no salió así. Con datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, El Universal reportó en agosto que el fisco calendarizó $2,513 millones de pesos por este concepto entre enero y junio y solo ingresaron $2,025 millones.
Son $487.6 millones abajo de la meta y apenas un poco más que los $1,952 millones del mismo periodo de 2025, cuando la tasa era de 30%. El reporte atribuye el hueco a la fiscalización en tiempo real del SAT y al cerco de Estados Unidos contra el dinero del narco, como la red de casinos ligada al Cártel del Noreste en Nuevo Laredo.
Qué es el IEPS y por qué lo subieron
El IEPS es el impuesto especial que también pagan el tabaco, la cerveza, los refrescos y las gasolinas. En el caso de los juegos con apuestas y sorteos, la ley toma como base lo que el operador recibe de los participantes y le permite restar los premios efectivamente pagados. En otras palabras, el gravamen cae sobre el margen de la casa, no sobre cada boleto o cada giro.
El aumento llegó en el Paquete Económico 2026. El Senado lo aprobó por 76 votos contra 34 y el decreto se publicó en el Diario Oficial de la Federación el 7 de noviembre de 2025. Se aplica tanto a casinos físicos como a plataformas en línea. La novedad de fondo para el mundo digital es que la reforma alcanza de manera expresa a las plataformas extranjeras que atienden a usuarios en México sin tener establecimiento en el país, y contempla el bloqueo temporal de las que no cumplan.
El argumento de Hacienda fue de equidad fiscal. En su iniciativa señaló que la industria del juego equivale a 0.55% del PIB pero aporta 0.01% de la recaudación, y comparó la nueva tasa con la del Reino Unido o Polonia, donde también ronda el 50%. Desde el sector formal la respuesta fue una advertencia: cobrar más a quien opera con permiso podría empujar a los jugadores hacia sitios que no pagan nada.
Lo que puede notar el usuario
El impuesto no aparece como una línea en el estado de cuenta del jugador. Lo paga el operador. Pero un costo de ese tamaño rara vez se absorbe completo, y en los mercados donde la carga fiscal sube, el ajuste suele aparecer en lugares que el usuario sí ve: bonos de bienvenida más chicos o con requisitos de apuesta más altos, momios deportivos un poco menos generosos, menos promociones sin depósito y comisiones en algunos métodos de retiro.
Nadie publicó un aviso que diga “esto cambió por el IEPS”, así que la única forma de notarlo es comparar. Una persona que juega con regularidad puede revisar si el rollover de una promoción pasó de 30 a 40 veces el bono, o si un método de retiro que antes era gratuito ahora cobra comisión. Son cambios pequeños uno por uno; sumados a lo largo de un año, pesan en el bolsillo.
Hay otro efecto menos evidente. Si las condiciones de los sitios legales se endurecen, las ofertas llamativas de páginas sin permiso empiezan a verse más atractivas en comparación, y ahí está precisamente el riesgo que el sector advirtió antes de la votación.
Por qué el permiso importa más que antes
En México, la autoridad que autoriza los juegos con apuestas es la Secretaría de Gobernación, a través de la Dirección General de Juegos y Sorteos. Un operador legal muestra su número de permiso en el pie de página y aparece en el listado oficial de permisionarios. Esa revisión toma dos minutos y es la que más protege al jugador, porque una plataforma sin permiso no responde ante ninguna autoridad mexicana si retiene un saldo o cierra una cuenta.
La presión sobre esos sitios va en aumento. En julio, Juegos y Sorteos suspendió diez dominios en línea, y el 3 de septiembre la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, anunció que la reforma a la Ley Federal de Juegos y Sorteos, vigente desde 1947, ya estaba lista para pasar al Gabinete de Seguridad. El texto todavía no es público, pero la dirección es clara: más bloqueos y más controles. Para el usuario, eso significa que un saldo en una página no autorizada puede quedar atrapado de un día para otro si el dominio se cae.
Una comparación de casinos en línea con permiso vigente ahorra tiempo, pero también vale la pena entender los criterios que hay detrás. El Imparcial de Oaxaca publicó en 2025, antes del aumento del impuesto, una guía para encontrar un casino online seguro y legal en México que repasa cómo leer los términos y condiciones y por qué importan los generadores de números aleatorios con auditoría externa. Su consejo sobre los límites de depósito y la autoexclusión sigue vigente.
Un gasto de entretenimiento, con presupuesto
El contexto económico también cuenta. El estudio Consumer Pulse de TransUnion, difundido por Buró de Crédito el 1 de octubre, encontró que 49% de los hogares mexicanos redujo su gasto discrecional en los últimos meses. Las apuestas en línea entran justamente en esa categoría: son entretenimiento, con un costo, y lo razonable es tratarlas como cualquier otra salida del mes, con un monto fijo decidido antes de empezar y sin la expectativa de recuperar lo perdido.
Si el impuesto termina reflejándose en promociones menos generosas, la recomendación para el jugador no cambia, solo se vuelve más concreta: antes de aceptar cualquier promoción, buscar el número de permiso en el pie de página y leer cuántas veces hay que apostar el bono para poder retirarlo.








