La violencia también se puede detener con buenas acciones. Así lo considera la Arquidiócesis de México, que este domingo dedicó su editorial del Semanario Desde la Fe al poder de la oración.
En una parte del texto se lee lo siguiente: “Recordemos que la violencia no comienza con las armas: empieza en las palabras ásperas, en los juicios que condenan, en la intolerancia que levanta muros en lugar de tender puentes. La paz, en cambio, nace cuando decidimos cuidar lo que decimos, cuando evitamos sembrar odio en las conversaciones, cuando aprendemos a callar antes de herir”.
Además se subraya que la oración ofrece una mirada nueva: más compasiva, más paciente, más fraterna; y esto se convierte en un acto de resistencia y esperanza. Por eso, rezar por la paz no es un gesto pasivo ni ingenuo, sino de confianza, dice la iglesia.






