Han pasado más de 10 días desde que inspectores de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) recolectaron muestras de un canal de riego en Santo Tomás, en el municipio mexiquense de Teoloyucan, para analizar si algún tipo de contaminante provocó la intoxicación mortal de cinco agricultores tras tener contacto con el líquido al abrir la válvula de una compuerta para irrigar sus parcelas.
Sin embargo, la dependencia no ha informado sobre los resultados de laboratorio, lo que ha causado molestia en la comunidad:
“Supuestamente iban a entregar las pruebas, pero yo veo que aquí nadie se quiere hacer responsable de nada. Los campesinos siguen regando y los animales que vienen a pastarlo toman agua de esta misma agua, que está contaminada”, señaló a la prensa la señora Modesta, madre de un campesino fallecido en diciembre.
Denuncian que diariamente desechan residuos de todo tipo en las canaletas y no hay patrullas en los alrededores.
A inicios de enero, productores de Nextlalpan, Zumpango y Teoloyucan clausuraron la compuerta, señalando que hay un gas tóxico que provoca inmovilidad.
Como medida preventiva, se instaló señalización en la zona para alertar a la población y evitar nuevos incidentes.


