Pese a las insistentes críticas sobre el infernal calendario al que hacen frente los tenistas, hay una exhibición a la que nadie puede decir que no. Carlos Alcaraz, Jannik Sinner y Novak Djokovic lideran un evento que es la respuesta de Arabia Saudí a la falta de un gran torneo en el circuito ATP.
Más de 5 millones para el campeón y solo dos partidos por jugar. El premio más grande en la historia del tenis. Un esfuerzo asumible.
A muchos les sorprenderá ver a estas figuras marcharse a Arabia Saudí menos de una semana después de que acabara el Masters 1000 de Shanghái, quizás el más sorprendente de los últimos tiempos porque Valentin Vacherot se proclamó campeón siendo el número 204 del ránking. Se enfrentó en la final a otro ‘outsider’, Arthur Rinderknech.
Y esto ocurrió en un evento en el que Sinner acabó apoyándose en su raqueta como bastón por los calambres, Alcaraz ni participó por una lesión en el tobillo y Djokovic terminó fundido con varias molestias físicas en diferentes partes del cuerpo. Un drama que a mediados de octubre refleja lo duro que es el calendario tenístico, con once meses casi ininterrumpidos de acción.
Day 2 delivered:
🇪🇸 Alcaraz def. 🇺🇸 Fritz 6–4 6–2
🇮🇹 Sinner def. 🇷🇸 Djokovic 6–4 6–2Finals Sat Oct 18
3rd Place 🇷🇸 Djokovic vs 🇺🇸 Fritz 19:30AST / 18:30CET / 12:30ET
Final 🇪🇸 Alcaraz vs 🇮🇹 Sinner follows#sixkingsslam2025#sinneralcaraz— Six Kings Slam (@sixkingslam) October 16, 2025
Más exhibiciones, menos torneos
Sin embargo, la tendencia del tenis actual es esta. Los jugadores se inclinan por las exhibiciones porque suponen un desgaste menor y un premio mayor. No pueden renunciar a los grandes torneos, por supuesto, pero siempre hay un hueco en la ajetreada programación para un evento en el que no hay puntos en juego.
Y no existe nada más atractivo que este Six Kings Slam que este fin de semana celebra la segunda edición de su historia. Cuando el calendario se traslada de Asia a Europa, hace una pequeña parada en Riad, donde Alcaraz, Sinner, Djokovic, Stefanos Tsitsipas, Alexander Zverev y Taylor Fritz jugarán dos o tres partidos en función de si son cabezas de serie o no. Djokovic y Alcaraz, al ser los que más Grand Slams han conquistado, jugarán dos, mientras que el resto necesitarán tres para levantar el título.
Al no haber puntos en juego, lo más interesante es el dinero. Arabia Saudí ofrece 1,2 millones a cada tenista por participar y 3,8 adicionales por ganar el trofeo. Este es el premio más grande de la historia del tenis, por encima de los 4,2 millones que entregó el pasado US Open a Alcaraz como su campeón.
En este contexto, entra en juego la narrativa en la que se mueve el tenis en los últimos tiempos, las quejas sobre el calendario. Alcaraz, en su día, aseveró que parecía que les “querían matar”, al hacerles jugar tanto, un argumento que ha apoyado el resto del top 20 tanto masculino como femenino, con el envío de dos cartas a los Grand Slam este año.
En estas misivas se exige más dinero. Los tenistas no entienden por qué si los Grand Slams, es decir, Australia, Roland Garros, Wimbledon y US Open, ingresan cientos de millones, el premio que va a parar a los deportistas es apenas un porcentaje por debajo del 20 %, mientras que otros deportes, como la NBA y la NFL, destinan cerca del 50 %.
En una línea parecida, aunque más reivindicativa, fue la PTPA, el sindicato que comanda Djokovic, y que, además de exigir mejores recompensas a los jugadores, también denunció, ante tribunales de Bruselas, Washington y Londres, las prácticas abusivas a las que se ven expuestos, en cuanto a horarios, falta de privacidad en controles antidopaje, condiciones metereológicas, etc.
Djokovic, además, no se mordió la lengua cuando le preguntaron por las quejas respecto al calendario de Alcaraz. “Hay tenistas que hablan de que nos imponen reglas, pero esas reglas solo importan para los bonus de dinero. Puedes renunciar a ello y jugar un poco menos. Sin embargo luego se apuntan a exhibiciones, así que es un poco contradictorio”, dijo el serbio en Shanghái.
Jugar es una obligación
Y es que el circuito ATP obliga a los tenistas a disputar ocho de los nueve Masters 1000, con la única excepción de Monte Carlo, y al menos cuatro ATP 500, uno de ellos posterior al US Open. Es la forma que tiene la ATP de asegurarse la presencia de los mejores en todos los eventos y no solo en los Grand Slams.
El problema es que la mayoría de estos Masters 1000 se han convertido gradualmente en torneos más grandes y ya no duran solo una semana, sino dos, conllevando un esfuerzo muy parecido al de los Grand Slams, restando días de descanso al calendario.
Ausentarse de los Masters 1000 solo está contemplado cuando se es un veterano como Djokovic, mientras que para el resto de tenistas conlleva una penalización en forma de dinero. En 2024, Alcaraz se llevó solo 500.000 euros del bonus de esta clase de torneos al haberse perdido Monte Carlo, Roma y Canadá. Este año se ha dado de baja de Madrid, Canadá y Shanghái y, aunque ha ganado en Monte Carlo, Roma y Cincinnati, su botín adicional sufrirá un bocado importante.
La conclusión es bastante clara. Los tenistas quieren jugar menos y ganar más, algo parecido a lo que ocurrió con el golf cuando apareció el LIV, que ofreció mayores ganancias y menos torneos.
De momento, no existe la idea de la creación de un circuito paralelo como tal y Arabia Saudí se conforma con el Six Kings Slam, las Next Gen Finals, que reúne a los mejores sub-21 del mundo, y las WTA Finals, además de ser el Fondo de Inversión Privado del país (PIF) uno de los principales patrocinadores de la ATP y la WTA.
Con información de EFE e imagen de Igor Tishenko/Depositphotos.com


