La verdad de la póliza: ¿Qué protege realmente el seguro de moto? 

La libertad de rodar trae consigo una vulnerabilidad que todo conductor acepta al arrancar una moto. Y, más allá del riesgo físico, también está la inversión que representa el vehículo. Para calmar esta ansiedad, la mayoría de los dueños contrata un seguro. Sin embargo, no siempre existe una clara comprensión entre lo que el usuario espera de su póliza y lo que realmente incluye.

Firmar un contrato sin conocer los detalles de la cobertura, a menudo, conduce a sorpresas desagradables cuando llega el momento del siniestro.

Cuando se busca un seguro de moto, lo habitual es fijarse casi en exclusiva en la prima anual; sin embargo, este método deja a un lado el estudio de las exclusiones y las definiciones que decidan si la aseguradora paga o no.

La violencia como elemento diferenciador entre robo y hurto

El gran problema en el mundo de los seguros para motos es la diferencia técnica entre robo y hurto. En el habla común, se utilizan como sinónimos para referirse a la desaparición del vehículo. Sin embargo, para la aseguradora, son cosas completamente diferentes con resultados opuestos.

El robo siempre implica violencia física o moral contra las personas, o fuerza sobre las cosas. Por ejemplo, si un ladrón te aborda en un semáforo para llevarse el coche, la mayoría de las pólizas lo cubrirán.

Sin embargo, todo cambia con el hurto, ya que este delito se realiza de forma oculta, sin violencia y sin que el dueño se dé cuenta. El ejemplo clásico es aparcar la moto en la calle y que cuando vuelvas ya no esté.

Si la póliza no hace mención de protección ante esta forma de robo, la aseguradora puede negarse a pagar el siniestro alegando que no hubo violencia. Muchas pólizas básicas excluyen el robo parcial o total, dejando al conductor expuesto ante el delito más común en las grandes ciudades.

Responsabilidad civil y gastos médicos

Más allá de la pérdida de la unidad, hay ciertas cosas generales de la cobertura que la gente tiende a confundir. La responsabilidad civil es obligatoria en muchos lugares y cubre los daños que el conductor cause a otros (en sus pertenencias o en sus cuerpos).

El error común es creer que esta cobertura también ampara daños propios o lesiones del conductor. No. La responsabilidad civil cubre daños a terceros, no a tu propia moto.

Otro apartado relevante son los gastos médicos. Las pólizas generalmente tienen sumas aseguradas separadas para el conductor y para el acompañante. Es crucial verificar estos valores, ya que una caída en moto implica una cirugía traumatológica que puede superar rápidamente el valor contratado. También hay que confirmar si la cobertura médica solo es en caso de accidente de tránsito o en cualquier situación vial.

Recorrer estas disposiciones exige paciencia y, en muchas ocasiones, asistencia profesional. Tener el respaldo de intermediarios establecidos como Inter puede aclarar estas preguntas antes de firmar. Esta asesoría permite comparar entre las opciones del mercado y encontrar la que explícitamente incluya coberturas como robo o gastos médicos amplios para ocupantes.

Finalmente, hay que tener en cuenta los deducibles y la depreciación. En caso de destrucción total, la aseguradora pagará sobre el valor de mercado del vehículo al momento del siniestro, que generalmente es inferior al precio de factura por el uso y la antigüedad. Saber que el cheque que recibirá será por el valor de mercado actual menos el deducible le ayudará a hacerse una idea realista de la protección financiera que compró.