La senadora lamentó que una reforma en la materia permanezca pendiente en el Senado
La senadora Amalia García Medina llamó a reconocer el valor del trabajo de cuidados y distribuir estas responsabilidades de manera igualitaria entre mujeres y hombres. También pidió construir un sistema que garantice condiciones laborales dignas para quienes realizan estas actividades, que incluyen desde atender a niñas, niños, personas enfermas o adultas mayores, hasta cocinar y limpiar.
Durante la conmemoración del Día Internacional de los Cuidados y el Apoyo, que se celebra cada 29 de octubre, García advirtió que estas labores han recaído principalmente en las mujeres, muchas veces sin remuneración ni reconocimiento. Señaló que esta situación provoca dobles o múltiples jornadas y limita el tiempo que las cuidadoras pueden dedicar a sí mismas.
En el Senado, la legisladora de Movimiento Ciudadano presentó el documento El Peso del Cuidado. Desigualdad política en clave de género, un análisis sobre la manera en que estas responsabilidades profundizan las diferencias entre mujeres y hombres. Al referirse a esta carga, retomó la expresión de la economista española María Ángeles Durán, quien señala que las mujeres “siguen siendo el proletariado de la humanidad”.
García Medina consideró urgente impulsar cambios sociales, legislativos y presupuestales para que cuidar no sea visto como una obligación exclusiva de las mujeres. En ese sentido, lamentó que permanezca en la “congeladora parlamentaria” una reforma sobre cuidados dignos, los derechos de quienes realizan estas tareas y el autocuidado, debido a que, afirmó, existen resistencias para aprobarla.
Por su parte, Claudia Corichi García, presidenta nacional de Sorora AC, destacó que el trabajo de las mujeres permite atender a la niñez, a las personas mayores y a quienes viven con alguna enfermedad o discapacidad. María Dolores “Lolis” López Jara, coordinadora del documento, señaló que los cuidados han sido considerados tradicionalmente una actividad doméstica y una expresión de amor incondicional, asignada principalmente a las mujeres, pero ahora también deben reconocerse en los ámbitos público y político.



