Investigadores alertan por productos que pretenden llegar a las escuelas
Productos que se presentan como saludables, pero que en realidad contienen cantidades de azúcares que deberían advertirse en sus etiquetas, están siendo comercializados y promocionados para niñas y niños, incluso dentro de las escuelas, denunciaron especialistas del Instituto Nacional de Salud Pública y El Poder del Consumidor.
Lilia Pedraza, del Centro de Investigación en Nutrición y Salud del Instituto Nacional de Salud Pública, explicó que uno de los principales hallazgos fue precisamente que algunos productos buscan evitar las advertencias frontales para poder mantenerse en el mercado escolar.
“El hallazgo central, que se trata de productos que se presentan como saludables sin serlo. Son productos que esquivan el etiquetado frontal de advertencia y, con ello, la restricción de su venta en las escuelas”.
Las especialistas advirtieron que el problema va más allá de la etiqueta. Señalaron que millones de niñas y niños viven con obesidad y que el consumo frecuente de bebidas y productos azucarados incrementa el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas desde edades tempranas. Alejandra Contreras, también del Centro de Investigación de Nutrición y Salud del INSP, explicó las consecuencias:
“Y es por eso que los niños, cuando empiezan a consumir estos productos tienen este exceso de adiposidad, tienen mayor riesgo de las enfermedades crónicas, que ya las empiezan a presentar, su rendimiento académico, pues les queremos exigir que saquen 10, que entiendan, que seamos competitivos a nivel mundial y no lo pueden ser, porque simplemente no tienen las herramientas básicas para poderlo ser y obviamente, vamos generando personas que requieren tratamientos y medicamentos a tempranas edades”.
Contreras sostuvo que la industria sí ha reformulado productos, pero cuestionó el objetivo de esos cambios, al considerar que se han enfocado en mantener la posibilidad de venderlos y publicitarlos, incluso en espacios donde existe una restricción para hacerlo.
“Sí, la industria ha propuesto reformularse y se ha reformulado, no en una manera en la que busca mejorar la salud de los niños, sino que en una manera en la que se pueda salir con la suya para poder seguir promocionando y publicitando sus productos, incluso en lugares donde ellos se comprometieron a no estar, que es, por ejemplo, adentro de las escuelas”.
Liliana Bahena, del Poder del Consumidor, afirmó que los productos analizados incumplen las disposiciones actuales porque no declaran correctamente los azúcares libres. Puso como ejemplo los jugos que aparecen sin sellos de advertencia.
“Y el resultado final es que todos estos productos están incumpliendo con la normativa, porque no están declarando los azúcares libres de forma correcta. Todos estos juguitos que vemos sin sellos deberían de portar 2 sellos, el de calorías, pero también el de azúcares, no pueden ser ofertados para las escuelas y tampoco pueden ser promocionados”.
El 29 de marzo de 2025 entró en vigor en México el programa Vida Saludable, que prohibió la venta y promoción de alimentos ultraprocesados en las escuelas. Sin embargo, entre julio y agosto de 2026 fueron analizados 31 productos y, de acuerdo con Bahena, se detectó una estrategia de reformulación que permite a las empresas evitar los sellos sin necesariamente reducir el dulzor.
“Y por el otro, son todos estos productos que son las lechitas, los yogures, las bebidas endulzadas. En total analizamos 18 tipos diferentes, y lo que identificamos aquí es que la industria alimentaria tiene toda una estrategia distinta de reformulación para librar los sellos con el objetivo central que es seguir potenciando el dulzor y seguir manteniendo o habituando a generaciones muy jóvenes a este tipo de ingredientes y de hábitos alimentarios”.
Ante estos resultados, las organizaciones informaron que denunciaron ante Cofepris para que investigue los posibles incumplimientos y las estrategias utilizadas para evadir las normas. Mientras se determina qué productos deben llevar advertencias, la recomendación para madres y padres es evitar que los menores consuman diariamente estos productos, aunque no tengan sellos.
La especialista explicó que una alternativa es privilegiar alimentos preparados en casa:
“Los alimentos que son como frutas y verduras, se mastican, no se toman. Y los lácteos se preparan en casa, los licuados, no se compran estos ultraprocesados porque, aunque no tengan sellos, no se recomienda que los estén consumiendo diario. Claro que el niño lo va a encontrar en alguna piñata o en alguna fiesta pero tampoco que estén consumiéndolos diario ni por facilidad los agarremos”.
Las organizaciones reconocieron que el etiquetado y las restricciones han representado avances, pero señalaron que todavía existen estrategias de la industria para mantener sus productos cerca de los menores. Por ello, plantearon que el objetivo no debe ser únicamente evitar los sellos, sino reducir el consumo habitual de productos ultraprocesados y azucarados, particularmente entre niñas, niños y adolescentes.








