El Congreso de Nuevo León aprobó este martes, que todos los elementos de Policía y Tránsito, estatales y municipales, deberán portar cámaras de solapa durante sus funciones.
La medida fue avalada por unanimidad y entrará en vigor tras su publicación en el Periódico Oficial del Estado.
La iniciativa fue impulsada por el diputado panista Miguel Lechuga, quien señaló que el uso obligatorio de estos dispositivos busca prevenir actos de corrupción y extorsión, además de brindar protección a los propios agentes ante posibles acusaciones indebidas.
Las cámaras deberán colocarse de manera visible en el uniforme y permanecer activas durante detenciones, operativos y revisiones de tránsito, con el objetivo de que cada actuación quede registrada.
La medida contempla también que, una vez que la reforma sea oficial, las corporaciones estatales y los municipios con más de 50 mil habitantes tendrán hasta cuatro años para equipar a su personal, mientras que las demarcaciones con menor población contarán con un plazo de seis años para cumplir con la disposición.



