Durante un recorrido en estancias infantiles de Chalco y Valle de Chalco, las encargadas y usuarias expresaron preocupación porque no saben qué pasará con esos espacios.

En la estancia conocida como Campanita, se habló con la encargada llamada Yualiana Osorio y ella explicó cuál era el proceso para que los niños fueran usuarios de esos lugares.

Los padres o tutores tenían que hacer la solicitud ante la Secretaría de Desarrollo Social, hoy Secretaría de Bienestar y cuando recibían la respuesta favorable, podían llevar a los niños a las estancias y en esos lugares los encargados debían demostrar que los infantes asistían al menos 15 días, por cada menor recibían 950 pesos pero además llegaban a acuerdos con los padres de familia para que los pequeños se quedaran más tiempo porque no los alcanzaban a recoger en los horarios estipulados, de ahí que en la estancia Campanita, les cobraban 500 pesos mensuales, esto además de lo que recibían del gobierno federal.

Con los cambios, desde el mes de enero las estancias dejaron de recibir los 950 pesos por niño y debieron llegar a un acuerdo con los tutores, la cuota de 500 pesos mensuales subió a 700 por menor y por eso muchas personas dejaron de llevar a sus hijos a las estancias, porque ya no les alcanzó.

De acuerdo con la responsable de la estancia, en diciembre de 2018 había 60 niños y al mes de febrero de 2019, sólo quedan 45, pero esos son los casos en los que se puede contar con el apoyo de alguien para cuidar a los niños mientras papá o mamá o los 2 trabajan.

En el momento en que salíamos de ese lugar, nos encontramos con 2 madres de familia. Isabel Ibáñez dijo que no tiene trabajo formal y que vende por su cuenta por lo que no es fácil cumplir con los 700 pesos mensuales pero ahora ya no hay alternativa. Su opinión es que “a lo mejor es bueno que el gobierno trata de hacer una limpia con todo este tipo de recursos, pero también es un poco injusto para las escuelas que cumplen con los requisitos”.

Por otro lado, la señora Palmira Monserrat, tiene 25 años y ya es madre de un niño de 3 años, ella llegó a Chalco en el Estado de México, huyendo de la inseguridad, dijo; que se vive en Zacatecas y por tanto no tiene quien la apoye  para cuidar a su pequeño mientras ella trabaja en una tienda y además en su labor como mecánica. En su caso, si no se restituye el apoyo, no le queda mucho tiempo para seguir pagando lo que se le pide. Otra alternativa que tiene es regresar a Zacatecas, pero aseguró que procurará evitar que eso pase.

Finalmente en el recorrido llegamos a un sitio donde se dieron cita varios de los encargados de las estancias, quienes aseguraron estar dispuestos a que se les hagan revisiones en todos los sentidos, desde protección civil, hasta de conocimientos, porque si bien, hay presunción de corrupción, aseguraron no ser el caso, como Ángeles Vázquez, quien con un nudo en la garganta, narró el caso de una joven de 18 años que llegó a sus estancia a pedir apoyo para su niño y pese a las circunstancias, Ángeles, no se atrevió a negarle el servicio, no obstante que “no tengo una estancia fifi”, grito, acepté al niño y a su mamá para que se quedara también a trabajar.

De esa forma concluimos el recorrido en los municipios de Chalco y Valle de Chalco en el Estado de México. En el caso de Chalco, de acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, CONEVAL; en 2012, que es el estudio más reciente, más de la mitad de la población se encuentra en pobreza o pobreza extrema, esto es el 54.8 %.